VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Sería absurdo, incongruente o inquietante que un jurista no prestase atención sobre uno de los delitos que ocurre, con demasiada frecuencia, en su entorno. Si la Violencia Contra la Mujer se convierte para un jurista en algo que no existe, que es invisible o que no le implica ni interesa entonces es que tanto texto legal le ha alejado de la realidad y podría haberse convertido bien en un inepto, bien en un criminal encubridor.

NOTA IMPORTANTE; sobre este denigrante tema, en la actualidad, estoy terminando el texto que se puede bajar desde el siguiente enlace, LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER- UN RETO A CORTO PLAZO (PREVIO) Queda a disposición de quien lo desee y agradecería, en mucho, cualquier comentario al respecto. Como resumen, para quien no quiera soportar la íntegra lectura del texto al que hago referencia al principio de esta página, reproduzco uno de sus Capítulos.

 

 

CAPÍTULO SEXTO

EL ÁMBITO LEGAL DE UNA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

VIº.- Iº.- EL TIPO PENAL PROPIO DE NUESTRA CONCEPCIÓN DEL “DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Nadie, con sentido común, puede permitirse criticar una Legislación, en el presente caso la relativa a la violencia contra las mujeres, sin aportar algún tipo de meditada alternativa. Aunque resulte que, personalmente, y siguiendo lo expuesto por Hassemer y Muñoz Conde, en su texto “Introducción a la Criminología y al Derecho Penal”, Tirant lo Blanc, Valencia 1989, creo que existe una profunda interacción entre el Derecho Penal y la estructura cultural y moral de la sociedad, ya que es parte de ella, esto no implica, necesariamente, que tal conexión tenga, siempre, que reflejarse en un cambio legal. Sin excluir, tampoco, que cabe la posibilidad de que dicha conexión se pueda traducir en la idea de qué es, más bien, el Derecho Penal el que debe empujar determinados cambios sociales a través de sus propios instrumentos.

Sea lo uno, sea lo otro, lo cierto es que el Derecho Penal no puede alejarse del desarrollo social sino que tiene que configurarse como un factor en la evolución de los comportamientos sociales y actuar, desde un criterio vigilante, para que dentro de las conductas socialmente admitidas no se “infiltren” conductas perniciosas, degeneradas o antisociales utilizando, para ello, su propia sistemática y sus propios principios valorativos, evitando siempre criterios sociológicos, políticos o morales. Este razonamiento, para mí, es perfectamente aplicable respecto a la “Violencia de Género” –aunque aquí, exactamente, no nos hallamos ante un delito novedoso–, y por ello, cabría que proceder a una profunda revisión de la legalidad vigente.

Así, desde mi punto de vista, la “Violencia contra la Mujer” se definiría mediante un artículo, dentro –nunca fuera–, del Código Penal correspondiente y con un contenido similar al siguiente enunciado, inventado por el que escribe este texto:

“1º.- El que mediante un comportamiento, actividad o fingimiento, desarrollado en el tiempo, altere, manipule, perjudique o deteriore la voluntad o la capacidad de obrar de una mujer relacionada, por cualquier tipo de vínculo emocional con el autor de tal conducta, será castigado con la pena de cuatro a ocho años de destierro.

2º.- La pena se impondrá en su grado medio si los actos referidos impidieran o limitasen, de forma patente, la posibilidad de denunciar tales hechos, a la víctima de los mismos.

3º.- Todo ello sin perjuicio de la sanción que pudiera corresponder por las coacciones, lesiones u otros daños o perjuicios ocasionados en el desarrollo de la conducta referida.”.

VIº.- Iº.- Iº.- LA CONVALIDACIÓN DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN LOS SISTEMAS PENALES.

Dado que, en multitud de ocasiones y en este mismo texto, me he referido a “acto de control”, “hábito de dominio”, “conducta degenerada”, “patología social” o “factores psicológicos”, por citar algunos ejemplos, primeramente hay que valorar, convenientemente, si el Derecho Penal puede constituir un instrumento efectivo para la persecución y castigo de la Violencia contra las Mujeres. Por mi parte tengo muy clara la viabilidad, utilidad y efectividad de la sanción penal para la represión de la conducta que, actualmente, se suele denominar de “Violencia de Género” en base a los tres postulados siguientes:

1º) Si bien, para algunos, la criminalidad no es otra cosa que un “mal irremediable” y que no hay ninguna sociedad sin delito y, consecuentemente, el delito está intrínsecamente asociado a la convivencia en sociedad, sin embargo, también hay quien opina que la criminalidad viene a cumplir una función o una misión en el mantenimiento y evolución de la sociedad; creo que ambos planteamientos son, parcialmente, erróneos. Evidentemente que no cabe considerar que la conducta violenta hacia las mujeres no sea un “comportamiento aberrante y hostil para la buena convivencia en sociedad” sino un “factor regulador de la vida social” y, por supuesto, que nunca me podrá convencer la tesis de que estas conductas son “normales”. Y es que tales concepciones son incorrectas por la simple y sencilla razón de que se quiere olvidar que los delitos son, básicamente, desviaciones depravadas del comportamiento social adecuado y nunca serán “factores reguladores” de la sociedad, pues tal “regulación” siempre sería contra-legem en base a la consideración de que el artículo 7º de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, que impone el criterio legal de la Igualdad y de la no discriminación por razón de sexo. Y, claro está, que sería una contradicción en los términos la existencia de un “factor regulador social” incompatible con una legalidad, universalmente aceptada, entendida como conjunto de normas que articulan la correcta convivencia.

2º) Resulta evidente que, por fin, en nuestros días, la sociedad y la opinión pública, en una ya significativa cota, viene mostrando una actitud “beligerante” hacia la violencia contra las mujeres cuyo final, que presiento próximo, va a recordarse como uno de los mayores avances de la humanidad en las primeras décadas del tercer milenio. Por consiguiente y, como consecuencia de este novedoso sentimiento deviene, sobradamente legitimada, una alternativa y, también más coherente, regulación de los, en la actualidad, llamados delitos de “Violencia de Género”. Gracias al proceso de “visibilización” al que se refería el capítulo IVº.- VIIº.- IIº.-, hoy en día, el comportamiento y los efectos del maltratador ya se conciben como una “conducta antisocial”, y, en su consecuencia, pasa de ser un “mal endémico”, socialmente tolerado, a constituir un acto delictivo. Al tiempo, también, mediante la pena de destierro, el maltratador pasaría, con mucha probabilidad, de ser alguien socialmente “dañino pero impune” a un “vulgar delincuente” como una de las previsibles repercusiones que conlleva el hecho de vivir apartado del ámbito geográfico y social que, muy a menudo, está tolerando y perpetuando su conducta.

3º) En realidad, la vigente Legalidad, al exigir, generalmente, una lesión física o psíquica, no está colaborando de modo previsor a la eliminación efectiva de estos delitos ya que, por un lado, sólo los castiga cuando están consumados y la pena prevista no impedirá al maltratador (siempre injustamente condenado, según su contexto social y personal directo) a que busque una nueva víctima. Por el contrario, si un maltratador se viera condenado a residir en una Comunidad, un Departamento o una región geográfica no fronteriza con la de su víctima, evidentemente, rehacer un “ámbito social” que consienta su conducta o configurar una nueva relación afectiva le resultará, con seguridad, harto dificultoso. No vale la pena evaluar el hecho de que los maltratadores suelen reincidir en su conducta.

VIº.- Iº.- IIº.- LA CONVALIDACIÓN DE LA PENA DE DESTIERRO PARA EL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

El destierro es considerado una pena restrictiva de la libertad de deambulación; como un grado menor de privación de la libertad, ya que en este último supuesto la restricción de movimientos y desplazamiento del condenado se circunscribe a un establecimiento penitenciario mientras que las demás penas restrictivas de libertad tan sólo circunscriben parcialmente la posibilidad del libre desplazamiento y, entre ellas, destacan:

El extrañamiento que consiste en la expulsión del condenado de un territorio nacional; el confinamiento que es la conducción del condenado a una localidad o distrito, donde permanecerá en libertad vigilada; y el destierro que se refiere a la prohibición de entrar en el lugar o ámbito geográfico indicado en la sentencia.

Disponiendo de ese catálogo de medidas punitivas considero que no basta con las muy vigentes “órdenes de alejamiento” y hay que recuperar la pena de destierro por motivos tales como:

a) La mayor seguridad física de la mujer maltratada.

b) La superior estabilidad emocional o psicológica de la víctima.

c) El hecho, evidente, de que el delito afecta a una relación familiar que la Ley debe impedir que se continúe.

d) Resulta más que probable que, por ejemplo, muchas “órdenes de alejamiento de 500 metros”, pueden generar más estímulos criminógenos que reeducativos.

e) Y, en definitiva, para mi personal opinión, es que una Ley que pone a la víctima tan cerca del victimario, puede favorecer el mantenimiento y la continuidad de un estímulo placentero generado cuando éste domina la Personalidad y la Dignidad de la misma o de una nueva mujer.

Por todo lo anterior cabe formularse dos cuestiones;

1º) ¿alguien piensa que una pena de encarcelamiento extinguirá lo que en el que antes hemos definido como actos de control y hábito de dominio? Yo pienso que no. Las cárceles, con separación por sexos y conocidas actitudes sexistas no parecen adecuadas herramientas para la reeducación de la conducta que examinamos.

2º) ¿sí alguien perdiera todo tipo de soporte social en que se articula una conducta degenerada, no resultará factible que opte por abandonarla? Repito, otra vez, que el maltratador vive de un crédito social en el que fundamenta su conducta. Y, tal vez, dinamitando este pilar, se derrumbe toda su estructura delictiva.

VIº.- Iº.- IIIº.- CONCLUSIONES PROVISIONALES SOBRE LA TIPICIDAD DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Recordemos que la evolución del género humano está plagada de “errores” que van desde las ideologías morales imperativas a la esclavitud y, estos dos casos, por ejemplo, dejaron su calificación de conducta admisible para pasar a ser delitos graves. Sí para erradicar esas conductas, se produjeron violentos avatares sociales aprendamos, ahora, de la Historia y vayamos, pues, tranquilamente, sin otras posibles “urgencias” que las que permitan una convincente y efectiva articulación legal, sin vencedores ni vencidos y sin actitudes vindicativas, sino solamente resocializadoras, a resolver este nuevo reto; acabemos, a escala mundial, con la generalización permisiva de la violencia contra la mujer.

Resulta más que evidente que, con qué una sola Legislación o un único Sistema Penal, triunfase de forma notable en la persecución, castigo y desaparición casi integral de la violencia que sufren las mujeres, podría a producir un efecto multiplicador, en el sentido de que las dispares Legislaciones que veíamos cómo, asombrosamente, fijaban metas tan diferenciadas, en el Capítulo IIIº.- IIIº.- IIº.- se inclinarían, de forma más o menos unánime, en la defensa de los Derechos de la Mujer, en su totalidad, abandonando la vigente política de parciales e inconsecuentes objetivos dispares.

VIº.- IIº.- EL ANÁLISIS DE LA ESTRUCTURA ALTERNATIVA DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Dicho lo anterior, ahora sí que ya estoy, o me considero, en la posibilidad de elucubrar, si bien lo haré escuetamente -pues hablo de una figura delictiva inexistente- sobre el posible tipo penal relativo a la violencia contra las mujeres, ya enunciado en el epígrafe anterior. Veamos su estructura:

1º.- “…El que mediante…” Nos hallamos ante un individuo, varón, sin específicas características. Alguien podría deducir que los maltratadores son enfermos y no criminales, sin embargo, no es así, ya que para consumar este delito nosotros no partimos de las cualidades criminógenas del agresor sino que partimos de la conducta delictiva entendiendo por tal la que elige, voluntariamente, lesionar Derechos Fundamentales de la Mujer de forma tan metódica y prevista como voluntaria y eficaz.

2º.- “…un comportamiento, actividad o fingimiento, desarrollado en el tiempo…” nos hallamos ante un delito, basado en una conducta configurada en múltiples acciones, que suelen ser de carácter activas o ejecutivas y, raramente, omisivas. Siguiendo a D. Enrique Bacigalupo en su texto “Derecho Penal. Parte General”. Editorial Hamurabi. Argentina, 1999, es siempre problemático y resultará complejo “…establecer cuándo una pluralidad de actos que pueden responder a varias decisiones de acción constituyen una unidad, es decir, un objeto único de valoración jurídico-penal… …el criterio de la “unidad natural de acción” es considerado poco preciso por gran parte de la teoría y, por lo tanto, inadecuado para los fines que debe alcanzar… …según éste la unidad de acción será producto del tipo penal: “unidad típica de acción” o “unidad jurídica de acción”… Esta reflexión continúa diciendo que; “…una unidad de esta clase se da cuando varios actos son unificados como objeto único de valoración jurídica por el tipo penal… …la unidad típica de acción se percibe en diversos supuestos:

a) En los delitos compuestos de varios actos o en delitos que reúnen más de un delito autónomo

b) También se aprecia unidad típica de acción en los supuestos en los que el sentido del tipo penal alcanza en forma global una pluralidad de actos… … en todo caso se requiere “una cierta continuidad y una vinculación interna de los distintos actos entre sí…

c) La unidad típica de acción resulta clara en los delitos permanentes (por ejemplo: privación ilegal de libertad), en los que se mantienen los efectos de la acción ejecutada…”.

La estructura del delito de Violencia contra la Mujer que propongo es una construcción legal que nace de la ejecución permanente y conexionada de actos, según veíamos en el capítulo Vº.-, VIIIº.-. Resulta obvio que, en realidad, con esta configuración, más que una acción, se ejecutan multitud de diferenciados actos, los cuales al igual que el resultado, deberán mantener una unidad tanto causal como finalística.

3º.- “…altere, manipule, perjudique o deteriore…”, los cuatro verbos vienen referidos más bien a actividades que a omisiones, que confluyen en unos diferenciados medios pero en unos mismos resultados. Si bien alterar o manipular son verbos que implicar una acción reflexiva respecto de su autor, por el contrario perjudicar o deteriorar son verbos que implican un resultado irreflexivo o el efecto de una acción sobre un tercero, con lo cual queda cubierto un muy amplio espectro de las tipologías de posibles actividades criminógenas.

4º.- “…la voluntad o la capacidad de obrar…”. El objeto de la acción delictiva es la alteración, la manipulación o el apoderamiento de la Personalidad y/o de la Dignidad Femenina pero, la indefinición jurídica, metodológica y filosófica de los términos “Personalidad” y de “Dignidad” hace que sea más apropiado utilizar los validados términos de “voluntad” o “capacidad de obrar” que, normalmente, van a resultar ser la plasmación exteriorizada y visible de los iniciales conceptos.

5º.- “…de una persona unida a él por cualquier tipo de vínculo emocional…” Incluir, en el tipo penal una circunstancia como esta, no significa novedad o especialidad alguna. Ciertos juristas, mantienen que refiriéndose a relaciones afectivas análogas al matrimonio, se infringe el Principio de Legalidad, resultando este criterio, a mi parecer como, probablemente, erróneo dado que cuando el factor (el vínculo emocional, en este supuesto) está contemplado expresamente en el precepto penal, no podrá existir, nunca, analogía.

4.- “…2º.- La pena se impondrá en su grado medio si los actos, primeramente referidos, impidieran o limitasen, de forma patente, la posibilidad de denunciar tales hechos, a la víctima de los mismos…”. Ya sabemos, adecuadamente, que lo que llamábamos “dominio de la voluntad” genera, habitualmente, un deterioro psicológico que se viene a traducir en la imposibilidad de la víctima de poner fin a su tragedia mediante la denuncia, por esta razón, este sub-tipo agravado cobra especial trascendencia penológica en tanto en cuanto revela y prueba, contundentemente, que;

a) la conducta criminal se ha consumado en su integridad y, además, que

b) se ha perpetuado en el tiempo de forma patente, mediante la estrategia de “arrepentimiento y perdón” descrita el Capítulo Vº.- Vº.- Iº.-.

5.- “…3º.- Todo ello sin perjuicio de la pena que pudiera corresponder por las coacciones, lesiones u otros daños o perjuicios ocasionados en el desarrollo de la conducta referida…”, para nuestra concepción, esta conducta delictiva se consuma tan sólo con el deterioro de la Personalidad y de la Dignidad de una Mujer. Cualquier jurista atisba que las penas deben ser proporcionadas a las conductas delictivas y, hoy en día, es probable que, para determinadas legislaciones, “un maltrato psicológico” tal vez esté excesivamente penado; por ello, por pura coherencia penológica, nosotros entendemos que la pena de destierro, de la que hablaremos en el epígrafe VIº.- IVº.-, es tan adecuada y eficaz como proporcionada y rehabilitadora. Pero claro está que, en base a lo anterior, resultaría harto contradictorio dejar impunes los actos de lesiones, daños o perjuicios que a la conducta principal pueden acompañar y estos sí que deben ser acreedores de las penas correspondientes, al constituir actos delictivos.

Tal vez, con esta dualidad penológica, obtendremos esa proporcionalidad punitiva de la que necesita todo Sistema Penal. Lo dicho, tal vez se entenderá mejor planteado en sentido inverso; dado que, para nosotros, la conducta sancionable es la de la manipulación o desestructuración de la Personalidad o de la Dignidad de una Mujer ya no se hace necesario que, además del mencionado resultado, el reo conculque otros derechos de su víctima, como la integridad física o psíquica, su libertad sexual o la disponibilidad de su legítimo patrimonio.

Un último aspecto de esta dualidad punitiva es que la pena de destierro, en su aspecto de medida coercitiva para la generalidad de la ciudadanía, tal vez se descubra como ciertamente efectiva, ya que los presos, ya cumpliendo condena, vienen a confundirse como un colectivo homogéneo, apartado e ignorado por la Sociedad, en el que se miran más los días que faltan para alcanzar la libertad provisional que los hechos que motivaron la condena. Pero eso no ocurrirá, creemos, con un desterrado, siendo, como deberá de ser inexcusablemente, pública y notoria su condición de penado por un delito de violencia contra la mujer en su nueva y forzosa residencia. En efecto, la presencia continuada del desterrado, probablemente, suponga una persistente y potente “intimación” a los maltratadores, impunes, que circundan a su nuevo vecino y condenado por los hechos que este otro ejecuta ante el clamoroso y cómplice silencio en su entorno social, ahora alterado por la presencia del que cumple condena de destierro.

VIº.- IIIº.- EL RESULTADO PUNIBLE EN ESTA CONCEPCIÓN DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

En esta diferenciada configuración de la figura delictiva de la violencia contra las mujeres el resultado delictivo consiste, simplemente, “alterar la voluntad o la capacidad de obrar” y la evidente indefinición o concreción del mismo va a encontrar un escollo en el dogma del resultado: un concepto hegemónico en el Derecho Penal. El Penalista argentino Marcelo Sancinetti refiere que el resultado ha sido tradicionalmente considerado como una garantía propia del Derecho Penal Liberal y, por eso mismo, quitarle preponderancia al mismo puede generar concepciones criminológicas calificables como autoritarias, inseguras o peligrosas. El resultado, en nuestra conceptualización del delito de violencia contra la mujer está difuminado, ya que se vincula a conceptos tales como la Personalidad o la Dignidad, que dependen de factores extralegales de difícil evaluación y, además, frecuentemente, ocurre que “el resultado” solo se advierte, incluso por la propia víctima, cuando se pone fin a la conducta criminal que, permanentemente, padecía y se supera el “Síndrome de la Mujer Maltratada” (véase el Capítulo Vº.- IXº.- IIº.-).

Pero no, evidentemente no nos hallamos ante un resultado “post-delictum”, ya que este aspecto se debe analizar desde otro punto de vista; en el fondo, la exigencia de un resultado típico, para configurar la existencia de un delito, tiene su origen en el prejuicio constatable de que se otorgue mayor punibilidad a las conductas que producen resultados directos, lo que viene a implicar qué toda consecuencia que se valore, con posterioridad a la acción, podría convertirla, retroactivamente, en contraria a derecho. Y eso está vetado. Como he adelantado, para mí, esa interpretación es propia de un sistema legal poco congruente que, al no distinguir entre Ley en sentido normativo y Ley en sentido causal, tampoco es capaz de diferenciar entre voluntad y causalidad. Todo se verá más claro si se entiende que, con un sistema punitivo resultadista, lo objetivamente imputable depende de una evaluación “ex ante”, y, consecuentemente, ninguna valoración del resultado puede convertirse en nexo de causalidad, con posterioridad a la acción. En el fondo este es el esquema vigente en multitud de Sistemas Penales que exigen, como premisa básica, un resultado para constatar un maltrato. Diferentes Códigos Penales de diversos países han de considerar seriamente que, por ejemplo, un deterioro postraumático –que sólo se percibe, en su plena integridad, cuando se libera de la “situación de dominio”– o bien daños y perjuicios sin posible baremación –como ocurre con la Personalidad y la Dignidad- pueden ser mucho más lesivos y dolorosos que un simple y pasajero cuadro de ansiedad manifestado siempre de forma inmediata al propio acto del maltrato psicológico.

Sin embargo, ¿quién ha dicho que un Sistema de Derecho Penal, ha de esperar a un resultado, potencial o real, para que exista un delito? Existen múltiples tipos penales que entienden que, por ejemplo, en el Delito Ecológico, los daños pueden aparecer tiempo después de la acción, sin que por esa circunstancia gocen de impunidad alguna. Pero es que es más simple; solamente no hay que olvidar que estamos ante un “delito permanente” cuyo resultado es temporalmente indefinido y de diversas entidades.

VIº.- IVº.- OTROS ASPECTOS LEGALES DEL DELITO DE “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Antes de concluir, pero sin mayores explicaciones, pues estoy hablando de un tipo penal que no existe, hay que catalogar, simplemente, algunos elementos formales del delito imaginado de la “Violencia contra la Mujer” y estos serían:

1º.- Sujeto activo; un varón .

2º.- Sujeto pasivo o víctima; una mujer relacionada con su agresor por cualquier tipo de vínculo emocional.

3º.- Conducta típica; comportamiento, actividad o fingimiento, desarrollado en el tiempo, capaz de alterar, manipular, perjudicar o deteriorar la voluntad o la capacidad de obrar.

4º.- Objeto del delito; alteración, manipulación, perjuicio o deterioro de la Personalidad y /o de la Dignidad de una Mujer que se traduce en un dominio arbitrario –además de querido buscado y obtenido- aunque sea sin una expresa oposición por parte de la mujer, de aspectos fundamentales de la víctima.

5º.- Iter criminis; una conducta compleja y desarrollada en el tiempo que incluya las tres fases del epígrafe Vº.- Vº.- Iº.-, de este escrito, para su consumación.

6º.- Bien jurídico protegido; la “Personalidad de la Mujer”, en su conjunto total y en la concepción propia de los “Derechos Humanos”, en el que se integra la “Dignidad”.

7º.- Dolo; voluntad consciente y querida -pero nunca imprudente o negligente- y planificada tendente al dominio de la Personalidad de una mujer de forma continuada, sin que, necesariamente, tenga que concurrir con otras voluntades criminales, como podrían ser las de causar una lesión física o psíquica.

8º.- Culpabilidad; evaluable en la existencia de un nexo causal entre la conducta típica y el resultado de un menoscabo o deterioro en la Personalidad y de la Dignidad de la Mujer.

Ramón Maciá Gómez

Magistrado Jubilado.

themis@ramonmacia.com

www.ramonmacia.com

 

********

EL LENGUAJE COMO HERRAMIENTA DE DISCRIMINACIÓN POR RAZÓN DE SEXO.

 

INTRODUCCIÓN.- LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y SU TERMINOLOGÍA.

Recordemos que pertenecemos a una especie animal denominada “homo sapiens” y que la violencia contra la mujer se configura, muy habitualmente, como una “violencia de género” (concepto que, luego, trataremos), o bien podemos repetir ese aforismos que dice que “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer” o el vergonzante reparto de los puestos decisivos en el gobierno del género humano, en todos sus aspectos.

No, no son casualidades, como vamos a ver la violencia contra las mujeres tiene uno de sus soportes fundamentales en el confuso lenguaje que se utiliza para referirse a la misma; y es que lo que no tiene nombre tampoco tiene realidad. Así veremos que la “liberación de la mujer” se configura como una conquista y no como un Derecho, o que la igualdad de sexos no es más que la equiparación de los derechos femeninos a los que ya posee el hombre, sin que nadie se plantee, seriamente, proceder, como paso previo, a una limitación de los derechos de los actuales derechos masculinos, en las esfera del poder político o económico…

Un ejemplo; recordemos que, ya desde el Derecho Romano, se acuñó el término uxoricidio como categoría delictiva sutilmente diferenciada del asesinato o del homicidio. Un segundo ejemplo;  resulta tan sorprendente como poco aleccionador que en la “Declaration of the Thirteen United States of America” de 1776 no se mencione, ni una sola vez, las palabras “woman” o “women” y que en la “Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen” de 1789 tampoco aparezcan los términos “femme” o “femmes”, si bien, por el contrario, en la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, de 1948 sí que aparezca dos veces el término “mujeres”, con la curiosidad de que, en ambos casos, se dice, literalmente, “hombres y mujeres”.

Y es que, todos lo sabemos, existen a nivel de diferencia de sueldos, de convalidación social de los comportamientos diferenciales o de algo tan simple como pueda ser la ropa o los cánones de belleza femeninos que, inexorablemente, determinan medios de comunicación dirigidos por varones.

Iº.- EL LENGUAJE COMO HERRAMIENTA DE DISCRIMINACIÓN.[1]

Con escasas dudas, me permito afirmar que el lenguaje es como un irregular, pero también metódico, vidrio que se interpone entre la realidad y nuestra percepción de ella, provocando que ésta se nos refleje desdibujada, confusa o mutilada. Un caso paradigmático de este uso espurio del lenguaje se produce con respecto a la violencia contra las mujeres. Veremos, más adelante, que la “invisibilidad” forma parte del núcleo fundamental de este fenómeno y dentro de ese concepto esencial, sin ninguna duda, la multiplicidad de denominaciones de la violencia contra las mujeres se constituye como una de las más efectivas herramientas para que, en definitiva, tanto el maltrato y la agresividad como la discriminación y el desvalor que esta violencia casi siempre conlleva esté presente entre todos nosotros y que no logremos percibirla adecuadamente. En este breve texto me limitaré simplemente a recopilar diferentes definiciones, más o menos oficiales y más o menos aceptadas, de la “Violencia contra las Mujeres”.

Con similar convicción como reflexión y energía tengo de rechazar el término de “Violencia de Género”, que se utiliza en multitud de idiomas para referirse a la violencia que padecen un gran número de mujeres. En efecto, basta con mirar cualquier enciclopedia, para entender que el término “género”, en medicina[2] se refiere al conjunto que forman varias “especies”, aunque el homo sapiens[3] solamente tenga una; el “género humano”. Desde otra vertiente, la gramatical, el “género” es una característica arbitraria de los sistemas lingüísticos y constituye, simplemente, una clasificación nominal que, en las lenguas indoeuropeas habitualmente fluctúa entre dos y tres; normalmente masculino, femenino y neutro[4]. El género es, tan sólo, un componente de la lingüística de cada idioma referido, habitualmente, a cualquier objeto o calificación, y no guarda ninguna conexión, directa o necesaria, con el sexo biológico[5].

La realidad es que el término inglés “gender-based violence” o “gender violence” se universalizó y fue difundido a raíz del “Congreso sobre la Mujer”, celebrado en Beijing en 1995, bajo los auspicios de la ONU y conviene destacar que, en el idioma inglés, está acreditado que, desde tiempo atrás, se viene produciendo un uso traslaticio de la palabra “gender” como sinónima de “sex”. Pero es que basta con mirar un manual de gramática para saber que en muchos idiomas, los conceptos y los objetos inanimados se diferencian, entre otras cualidades, por su género, mientras que los seres vivos, en su mayoría, se distinguen por su sexo. Por ello, deviene evidente que los seres humanos –como particulares componentes del “género humano”–, difícilmente tendrán, individualmente, género, sino, más bien, sexo. En cierto modo, resulta que, a veces, es difícil comprender exactamente lo que se entiende por el término “género”, y en qué difiere del, muy relacionado con él, término “sexo”. “Sexo”, en el sentido común de la palabra, hace referencia a las características biológicas y fisiológicas que definen a hombres y a mujeres, mientras que “género” se refiere a los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades, y los atributos que una sociedad determinada considera apropiados para hombres y mujeres.

En la realidad cotidiana, es axiomático que el sexo, en cada persona, se traduce en una determinada identidad sexual, traducida en la conciencia propia e inmutable de pertenecer a un sexo u otro, es decir, ser mujer o varón. En dicha identidad sexual, están implicados multitud de factores, entre los que podemos destacar el psicológico, sociológico y biológico y -dentro de este último- el gonadal, cromosómico, genital y hormonal. En definitiva, los humanos, desde el punto de vista lógico, gramatical y médico nos diferenciamos y definimos por el sexo[6].

Dejemos, pues, de hablar de “Violencia de Género” y, en cierto modo, tratar a la mujer, más como un objeto, que como una persona.

 

IIº.- LAS MULTÍVOCAS DEFINICIONES DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Después de estas iniciales acotaciones lingüísticas, pasemos a analizar algunas definiciones transnacionales del poliédrico concepto de la “Violencia contra las Mujeres”. Primeramente y, considerándola como la definición oficial, hay que señalar que la “Plataforma de Acción de Beijing”[7], en 1995, definió la expresión violencia contra la mujer como “…todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada…”. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas, en el artículo primero de la “Declaración para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, a la que se refiere la Resolución 48/104 del 20 de diciembre de 1993, de la Asamblea General de la ONU[8], define la violencia contra las mujeres con estas palabras “…a los efectos de la presente Declaración, por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada…” y, seguidamente, su artículo segundo, dice que; “…se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos:… …a) La violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;… …b) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada;… …c) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra…”.

La Organización Mundial de la Salud, en su documento sobre “La Incorporación de la Perspectiva de Género” de Noviembre de 2006, efectúa, a este respecto, el siguiente análisis: “…es el proceso de evaluación de las consecuencias para las mujeres y los hombres de cualquier actividad planificada, inclusive las leyes, políticas o programas, en todos los sectores y a todos los niveles… …es una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, así como de los hombres, sean un elemento integrante de la elaboración, la aplicación, la supervisión y la evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, a fin de que las mujeres y los hombres se beneficien por igual y se impida que se perpetúe la desigualdad…”[9]. Por su parte, también la OMS dice, a este respecto, que la “…violencia contra la mujer y la niña es un importante tema de salud y derechos humanos. Tomando como referente la población femenina mundial, por lo menos una de cada cinco mujeres ha sido maltratada física o sexualmente por un hombre o varios hombres en algún momento de su vida…en todo el mundo, se ha calculado que la violencia contra la mujer es una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva tan grave como el cáncer y es una causa de mala salud mayor que los accidentes de tránsito y la malaria combinados…”.

En 1993 la Conferencia Ministerial Europea del Consejo de Europa sobre la “Igualdad entre Hombres y Mujeres” celebrada en Roma[10], adoptó una definición más descriptiva de la violencia contra las mujeres que englobaba la violencia física, sexual y psicológica empleada por hombres contra mujeres jóvenes o adultas en la familia, en el lugar de trabajo o en la sociedad, incluyendo los malos tratos físicos, la mutilación genital y sexual, el incesto, el acoso sexual, el abuso sexual, el tráfico de mujeres y la violación. Casi 10 años después, la Recomendación 5ª del documento denominado “Protección de las Mujeres contra la Violencia”[11], aprobado por el Comité de Ministros del Consejo de Europa, en fecha 30 de abril de 2002, mantiene, en el Apéndice a dicha Recomendación, que el término “Violencia contra la Mujer” debe entenderse “…como cualquier acto violento por razón del género que resulta, o podría resultar, en daño físico, sexual o psicológico o en el sufrimiento de la mujer, incluyendo las amenazas de realizar tales actos, coacción o la privación arbitraria de libertad, produciéndose éstos en la vida pública o privada…” dicho texto continúa diciendo que “…ello incluye, aunque no se limita, a lo siguiente:

a) violencia que se produce en la familia o la unidad doméstica, incluyendo, entre otros, la agresión física y mental, el abuso emocional y psicológico, la violación y abusos sexuales, incesto, violación entre cónyuges, compañeros ocasionales o estables y personas con las que conviven, crímenes perpetrados en nombre del honor, mutilación genital y sexual femenina y otras prácticas tradicionales perjudiciales para la mujer, como son los matrimonios forzados,

b) violencia que se produce dentro de la comunidad en general, incluyendo, entre otros, la violación, abusos sexuales, acoso sexual e intimidación en el trabajo, en las instituciones o cualquier otro lugar, el tráfico ilegal de mujeres con fines de explotación sexual y explotación económica y el turismo sexual,

c) violencia perpetrada o tolerada por el Estado o sus funcionarios, violación de los derechos humanos de las mujeres en circunstancias de conflicto armado, en particular la toma de rehenes, desplazamiento forzado, violación sistemática, esclavitud sexual, embarazos forzados y el tráfico con fines de explotación sexual y explotación económica…”.

En el texto transcrito anteriormente ya se están configurando, como veremos más adelante, dos elementos realmente diferenciadores y exclusivos de la violencia contra las mujeres, como son;

a) el control y

b) el hábito.

El documento “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Colaboración del Hombre y la Mujer en la Iglesia y en el Mundo”[12], confeccionado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, como voz autorizada del Estado Vaticano, con muy complejos fundamentos, mantiene que “…toda perspectiva que pretenda proponerse como lucha de sexos sólo puede ser una ilusión y un peligro, destinados a acabar en situaciones de segregación y competición entre hombres y mujeres, y a promover un solipsismo, que se nutre de una concepción falsa de la libertad… …sin prejuzgar los esfuerzos por promover los derechos a los que las mujeres pueden aspirar en la sociedad y en la familia, estas observaciones quieren corregir la perspectiva que considera a los hombres como enemigos que hay que vencer… …la relación hombre-mujer no puede pretender encontrar su justa condición en una especie de contraposición desconfiada y a la defensiva… …es necesario que tal relación sea vivida en la paz y felicidad del amor compartido…”.

*****

Fuera del ámbito oficial, es de destacar que la “National Organization for Women”, en los Estados Unidos de América, estructura un enfoque de la violencia contra la mujer desde estas premisas; “…hay muchos aspectos relacionados entre sí en esta cuestión; violencia doméstica, agresiones sexuales, acoso sexual, violencia en clínicas de aborto; delitos y odio por razón de género, sexualidad y raza; prejuicios de género en el sistema judicial que victimiza aún más a las supervivientes de violencia… …todos los cuales provocan un resultado en la sociedad relativo a diferenciadas actitudes hacia las mujeres y a esfuerzos para “mantenerlas en su sitio”…”[13]. Por su parte, el meticuloso análisis que efectúa el texto titulado “La Violencia contra las Mujeres: Responde el Sector de la Salud[14] de Marijke Velzeboer, Mary Ellsberg, Carmen Clavel-Arcas y Claudia García-Moreno que sostiene que esta violencia “…abarca muchos tipos de comportamientos físicos, emocionales y sexuales nocivos para las mujeres y las niñas, que son practicados con más frecuencia por miembros de la familia, pero a veces también por extraños… … la violencia basada en el género es un problema complejo que no puede ser atribuido a una sola causa… …es un problema que obedece a múltiples causas, influido por factores sociales, económicos, psicológicos, jurídicos, culturales y biológicos…”.

En la línea clarificadora del documento anteriormente citado, “Protección de las Mujeres contra la Violencia”, destacaremos que, en el año 2000, Ángeles Álvarez[15] y otras autoras definen que el “…maltratador es fundamentalmente un controlador, por ello es conveniente definir el maltrato como un proceso. Este concepto es lo que diferencia de hecho la agresión (definida por la lesión que provoca) del maltrato (que implica y requiere continuidad). Por lo tanto, el maltrato siempre es habitual…”. En esta definición se manejan muy correctamente dos elementos diferenciales que no son, para nada, irrelevantes:

 

a) se diferencia la “agresión” del “maltrato” y

b) se define el maltrato como un proceso.

También conviene destacar algunos estudios transculturales, antropológicos y etnográficos relativos a la violencia contra la mujer, como el de Levinson (1989) y la revisión de catorce culturas efectuada por Counts, Brown y Campbell (1992) que señalan la interconexión entre costumbres sociales y culturales con la aceptación y promoción de la violencia contra la mujer. Las culturas con una “configuración patriarcal” de la estructura social son también aquellas que poseen los niveles globales de violencia contra la mujer más elevados (Campbell, 1985). Por su parte, Counts, Brown y Campbell observaron que la existencia de “sanciones” contra la conducta masculina violenta y de “santuarios” o “espacios protegidos” para las mujeres víctimas de violencia dificulta la misma. Resultando, además, que sí dos o tres de los factores referidos interactúan conjuntamente (por ejemplo, cuando la familia o la comunidad pueden intervenir en las disputas o en la violencia matrimonial y el patrilinaje no es una estructura social absoluta) ello, siempre, se traduce en niveles inferiores de violencia[16].

Un último punto de vista, frecuentemente olvidado pero muy a tener en cuenta, es el de la mujer como víctima en la guerra. A este respecto recordemos algo tan evidente como que, en conflictos bélicos de todo el mundo[17], las mujeres son las que, habitualmente, generan y componen los grupos de presión más efectivos para promover la conciliación[18] y, sin embargo, insistentemente se repite la paradoja de que, casi siempre, quedan excluidas de las negociaciones o de las iniciativas de paz formales. Bien podríamos recoger otras definiciones del concepto de “Violencia contra las Mujeres”, elaboradas desde multitud de vertientes como la económica, la laboral, la de explotación sexual, la de las diversas discriminaciones… pero éstas no van a ser, específicamente, objeto de este estudio que quiere limitarse a la mujer como víctima del maltrato con origen en una configuración social “patriarcal” o con el término, mucho más impreciso, de “machista” que caracteriza casi todas las estructuras sociales vigentes en el planeta y que se constituye como una conducta de control y con agresiones, de muy diversa etiología, pero siempre continuadas o habituales, cuyo fin es el depravado apoderamiento de la Personalidad y Dignidad de la Mujer.

 

IIIº.- HACIA UNA DEFINICIÓN ÚNICA.

La “Declaración y Programa de Acción de Viena”[19], producto de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, que se llevó a cabo en Viena del 14 al 25 de junio de 1993, en los párrafos 36, 38 y 39, pide “…encarecidamente que se conceda a la mujer el pleno disfrute en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y que ésta sea una prioridad para los gobiernos y para las Naciones Unidas… …señala en especial la importancia de la labor destinada a eliminar la violencia contra la mujer en la vida pública y privada, a eliminar todas las formas de acoso sexual, la explotación y la trata de mujeres, a eliminar los prejuicios sexistas en la administración de la justicia y a erradicar cualesquiera conflictos que puedan surgir entre los derechos de la mujer y las consecuencias perjudiciales de ciertas prácticas tradicionales o costumbres, de prejuicios culturales y del extremismo religioso… …insta a los Estados a que combatan la violencia contra la mujer de conformidad con las disposiciones de la declaración… …insta a la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, encubiertas o palmarias… …se insta a los Estados a que retiren todas las reservas que sean contrarias al objeto y la finalidad de la Convención…”.

Recordemos, además, que la “Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer”, conocida como la “Convención de Belém do Pará”[20] reconoce, en los artículos 7 y 8 que “…la eliminación de la violencia contra la mujer es condición indispensable para su desarrollo, individual y social y su plena e igualitaria participación en todas las esferas de vida…y establece los deberes de los Estados al respecto…”.

Las anteriores definiciones, concepciones y estrategias, carentes de una línea unificadora e, incluso, con importantes desencuentros, indican la perentoria necesidad de consolidar conceptos, políticas y soluciones. Está claro que la violencia contra las mujeres es algo que no se refiere o afecta ni a una cultura, ni a un tiempo, ni a un lugar; afecta a toda la humanidad, en el sentido más extenso del término. Pese a todo, el que escribe el presente texto es de la opinión de que nos hallamos muy próximos a una definitiva devaluación de las lamentables condiciones que padecen millones de mujeres en todo el planeta y, al mismo tiempo, considero, desde mi modesta óptica, que resulta, desde ya, prioritario coincidir en una definición única y universalmente válida para este estigma de la humanidad.

De manera provisional, lo correcto será asumir el concepto elaborado por la “Plataforma de Acción de Beijing” que, repetimos, definió la expresión violencia contra la mujer, en su artículo 113, como;

“…todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada. Por consiguiente, la violencia contra la mujer puede tener, entre otras, las siguientes formas:

a) La violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación;

b) La violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros ámbitos, la trata de mujeres y la prostitución forzada;

c) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra…”.

Esto es sólo un principio más teórico que práctico y la referida definición puede ser perfeccionada y concretada, sin desmerecer, por ello, su valor. Y es que lo que no podemos olvidar, por ejemplo, que la estructura social del Pareiarcado o las concepciones de superioridad de los valores del representan todavía hoy, un degenerado modelo de comportamiento a seguir por los varones, por lo que definir la auténtica realidad de algo tan asumido como “normal”, “corriente” e, incluso, “adecuado” por una gran parte de la humanidad, choca, frontalmente, con casi infranqueables barreras, que perviven, casi inalterables en la actualidad en todas las culturas hegemónicas del planeta. En el presente texto no se pretende intentar, ni de lejos, una definición universalmente válida, pero sí, por el contrario, se ha pretendido constatar la diferenciada configuración de la violencia contra las mujeres y la perentoria necesidad de una unidad del concepto de la violencia contra la mujer a fin de atajarlo convenientemente.

Ramón Maciá Gómez

Magistrado Jubilado

themis@ramonmacia.com

 


[1] Decía John Stuart Mill (1806-1873) en su texto “La Esclavitud Femenina” que “…las mismas palabras de que necesito valerme para descubrir mi propósito, muestran la dificultad. Pero sería grave equivocación suponer que la dificultad que he de vencer es debida a la inopia o a la confusión de las razones en que descansan mis creencias; no; esta dificultad es la misma que halla todo el que emprende luchar contra un sentimiento o una idea general y potente. Cuanto más arraigada está en el sentimiento una opinión, más vano es que la opongamos argumentos decisivos; parece como que esos mismos argumentos la prestan fuerza en lugar de debilitarla…”.

[2] La definición médica de la palabra “género”, según el Diccionario Médico Mosby, es la “…subdivisión de una familia de animales o plantas. Un género suele estar compuesto por varias especies íntimamente relacionadas, aunque el género Homo Sapiens sólo tenga una: el ser humano…”. En dicho Diccionario, la palabra “sexo” se define como la “…clasificación en macho o hembra basada en numerosos criterios, entre ellos las características anatómicas y cromosómicas…”.

[3] Que bien pudiera denominarse, científicamente, persanae sapiens

[4] En otras lenguas, como las lenguas bantúes, el número de géneros supera la decena.

[5] Fraser, y otros (Andrea D’Altri, por ejemplo) sostienen, con diferenciado criterio, que “…la diferencia alrededor del concepto de género plantearía la diferencia entre mujeres y varones…para las feministas de la igualdad, la conceptualización del género como social, no determinado por la anatomía, suponía el rechazo del determinismo biológico del “sexo” o la “diferencia sexual” utilizados habitualmente para justificar la discriminación de las mujeres…”.

[6] Si bien ello no implica que dentro de los dos sexos –masculino y femenino– existan orientaciones o atracciones sexuales diferenciadas, o que la homosexualidad y el lesbianismo son elementos de la Personalidad plenamente normales.

[7] Al respecto, véasehttp://www.socialwatch.org/es/documentos/Beijing.htm

[8] Se puede leer el texto íntegro de esta Declaración de las Naciones Unidas en; http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/(symbol)/a.res.48.104.sp?opendocument

[9] Véase http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB120/b120_6-sp.pdf

[10] Véase en internethttp://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P6-TA-2008-0103+0+DOC+XML+V0//ES

[11] Véase: http://www.migualdad.es/mujer/politicas/docs/5_Rec_2002_5.pdf

[12] Véase la web de internet que contiene el documento completo y que se encuentra en; http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20040731_collaboration_sp.html

[13] Véase en internethttp://www.now.org/

[14] Véase; http://www.paho.org/Spanish/DPM/GPP/GH/VAWHealthSector.htm

[15] Véasehttp://www.mujeresenred.net/news/article.php3?id_article=461

[16] Según expone el estudio de Claudia García-Moreno presentado en la reunión “Nuevos Desafíos de la Responsabilidad Política”, Buenos Aires, Argentina, 30 de noviembre, 1° y 2 de diciembre de 2001.

[17] Véase el texto de Amnistía Internacional que lleva por título “Crímenes contra Mujeres en el Contexto de los Conflictos Armados”.

[18] Existe una vinculación ancestral de los conceptos guerra-virilidad que tuvieron como consecuencia la asociación feminismo-pacifismo. En 1.938 Victoria Wolf publicó “Tres Guineas” obra que habla de los conceptos guerra-virilidad y relaciona el feminismo con el pacifismo y antifascismo.

[19] http://www.derechoshumanos.unlp.edu.ar/ddhh/img/La_Conferencia_de_Viena.pdf

[20] Véasehttp://www.acnur.org/biblioteca/pdf/0029.pdf

 

La Invisibilidad de las Mujeres

Para conmemorar el 8 de marzo, en 2005, Elsa López, escribió un artículo titulado “La invisibilidad de las Mujeres” que reproduzco seguidamente ya que resume muy bien el tema del que se va a hablar:

“Lo son. Unas veces más y otras, menos. Pero lo son: invisibles, transparentes. Están en escena y no se las ve. Presiden instituciones, congresos, departamentos sociales, y no se las ve. Pintan, escriben, componen, dirigen orquestas, crean arte, y no se las ve. Se silencian sus nombres o se las aparta del canon que es lo mismo que no ser.

Porque si no se las nombra, no son nada. Nadie duda de que hubo escritoras espléndidas en todas las épocas dignas de ocupar un lugar destacado en las mejores enciclopedias o artistas dignas de tener colgadas sus obras en los mejores museos. Y si nadie lo duda, ¿por qué no están? ¿Quién ha borrado sus nombres de esas páginas? ¿Quién o quiénes han olvidado colocarlas en el sitio que les corresponde?

Es necesario pronunciar esos nombres para que existan. Debemos escribir sus nombres por las paredes del mundo para reivindicarlas, para hacerlas visibles. Para darles la vida que no tuvieron.

Hay cosas que es mejor no nombrarlas para no hacerlas evidentes. Esa es la clave para entender el silencio creado alrededor de las mujeres. La visibilidad de una mujer está permitida siempre y cuando responda a los cánones que los hombres han creado. Ninguna mujer que tenga voz propia, que sea beligerante o emprendedora, es aceptada por la mayoría de las sociedades patriarcales. Y si una mujer así existe, se procura minimizarla, ridiculizarla, quitarla de en medio.

Ningún macho al uso consiente en ser dirigido, informado o puesto en su sitio por una mujer. No se cuestiona la autoridad cuando es un hombre quien manda. Se cuestiona cuando es una mujer. Una situación semejante crea en ellos tales conflictos de personalidad, tales esquizofrenias que, en cuanto te descuidas, te saltan a la yugular. Van a degüello.

En el momento que las mujeres aparecen en escena y actúan libremente, ellos comienzan a ponerse nerviosos y a desenvainar las espadas. Y ruedan cabezas. Las de ellas, claro. No hay otra explicación para tanta masacre. La creciente violencia contra las mujeres es una prueba que certifica lo que digo.

Cuando alguien opina que antes no ocurrían estas cosas siempre contesto lo mismo: si, si ocurrían, pero, o no se conocían, excepto que alguna se atreviese a mostrarlas, en cuyo caso sólo cabía esperar el desprecio y la marginación, o eran tan sumisas que “no daban motivos” para soluciones tan cruentas.

Porque ellos no soportan la voz, la discrepancia o la agresividad de quienes tradicionalmente estuvieron en silencio soportando humillaciones, palizas, o una amorosa indiferencia.

Hoy, en un día tan especial para nosotras, yo haría un ruego a tantos hombres que creen en una sociedad justa: que nos miren con los ojos de la admiración y del asombro; que nos nombren, que nos designen por nuestro nombre y por lo que él significa. Que nos ayuden a construir una sociedad madura donde al anunciarse nuestra presencia, hombres y mujeres, por igual, se levanten de sus asientos con devoción y respeto. No puedo pedir más. Ni menos.

Elsa López.

http://www.ciudaddemujeres.com

A lo que tan bien denuncia Elsa López yo quisiera añadir un escueto apunte jurídico de esta “invisibilidad” que publiqué en “La Vanguardia” allá en el año 1998;

******

EL ABORTO SELECTIVO POR RAZÓN DE SEXO

Iº- INTRODUCCIÓN.

Cualquier texto de biología o de sociología nos indica, sin discrepancia alguna, que la proporción natural, permanentemente estable y universal de nacimientos, en el género humano, es de 105 niños por cada 100 niñas resultando que en la práctica[1], se produce un perfecto equilibrio del 50% de la población mundial entre ambos sexos. Estas líneas, lejos de cualquier posicionamiento antiabortista[2], de confusiones alarmistas o de disparatadas conclusiones, quieren traer a la palestra, algo que, desde hace unas décadas está ocurriendo de forma silente, progresiva y con poco cuestionadas derivaciones que pudieran resultar ser tan incontrolables como preocupantes.

Una pregunta inicial: ¿qué pasaría sí, este equilibrio se rompe y en el planeta, en un próximo futuro, hubiera 7 varones por cada 3 mujeres? Pues, probablemente, algo simple como que en unas 20 generaciones, o unos 500

años, a ese ritmo, el género humano se extinguiría. Es esta una cuestión que depende de las frías matemáticas; una generación con un desfase de 7 a 3 que admitiera el aborto selectivo por razón de sexo, se reproducirá con un desfase, por poner un ejemplo, de 7,2 a 2,8 y así hasta que la mujer quede en un precario desequilibrio o bien, simplemente, desparezca de la faz de la tierra. Lo dicho hasta ahora bien pudiera parecer un despropósito pero resulta que los datos[3] que vamos a manejar están sobradamente avalados con otros que vieron la luz en una revista médica y científica de muy reconocido prestigio. En efecto, The Lancet[4] ya publicó un artículo en el que el Dr. Shirish Sheth del Hospital “Breach Candy” señalaba que; “…a escala mundial, este desequilibrio natal es de 100 millones menos de nacimientos femeninos…”. Por otro lado, en 1990, Amartya Kumar Sen, economista bengalí, premio Nobel de Economía en 1998, opinaba algo muy similar a lo ya repetido sobre el aborto selectivo por razón de sexo[5]. Examinar este fenómeno, desde una óptica sociológica y legal, es el propósito de las siguientes líneas.

IIº.- ALGUNAS CIFRAS.

Ante los datos anteriores bien se podría opinar, consecuentemente, que el descenso de la población femenina es algo que no sólo ocurre en Asia y China y así, por ejemplo, en China se llega a alcanzar los 133 niños en algunas provincias lo que supone un 30% por encima de la tasa biológica y resulta que, allí, a fecha de hoy y ya irremediablemente, unos 25 millones de hombres no tendrán la posibilidad de encontrar una esposa o la madre de sus hijos entre 2015 y 2030. En 1990 había en la India 25 millones de hombres más que de mujeres, diferencia que en 2001 había (una pausa para todas aquellas mujeres que viven esclavas de la edad…Paco Ibáñez – Saturno) aumentado a 35 millones. Algunos expertos estiman que en dicho país allí actualmente ya hay 50 millones de hombres más que de mujeres. Cabe destacar que Asia y China cuentan con el 40% de la población mundial, con lo cual un desfase en la población por sexos de Oriente está repercutiendo planetariamente mucho más de lo que, en un análisis ingenuo, pudiera deducirse.

IIº.- Iº.- LAS CIFRAS SILENCIOSAS.

Incidiendo en lo anterior y sí, por curiosidad, mirásemos en internet nos encontraremos que muchos datos que aparecen avalan sobradamente que el aborto selectivo por razón de sexo, no es ningún fenómeno local, sino que, por el contrario, abarca a todo el planeta. El aborto selectivo de niñas no es una curiosidad o una extravagante conducta propia de algunos países del lejano y ajeno continente asiático. Es una práctica más o menos frecuente y, cada vez, más próxima a nuestro entorno. Por ejemplo; en Rusia, por cada 100 mujeres, hay 115 hombres, en Armenia hay 120 nacimientos de niños por cada 100 de niñas, en Bulgaria y en Egipto 108, en Grecia y El Salvador 107 y, en general, en toda África nacen 107 varones por cada 100 mujeres. También en Estados Unidos, este fenómeno se puede deducir del estudio realizado por dos economista, Douglas Almond y Lena Edlund[6], de la Universidad de Columbia,publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) que examina la distribución de niños y niñas entre los recién nacidos en Estados Unidos de padres chinos, coreanos e indios. En el caso del primer hijo de estas familias, la tasa entre sexos se ajusta al patrón normal de 1,05 a 1 (lo que sig

nifica que por cada 100 niñas nacen unos 105 niños). Pero cuando el primer hijo resulta ser una niña, la probabilidad de que el segundo sea un niño se eleva hasta 1,17. Si la familia ya tiene dos hermanas, la probabilidad de que el tercer hijo sea un niño llega a la inusual cifra de 1,51. Un artículo del Wall Street Journal que, en fecha 21 de abril de 2008, examinaba el problema en su primera página aportaba más cifras relacionadas con otras que, anteriormente ya se habían dado a conocer cuando UNICEF presentó en la India su informe “Situación de los Niños del Mundo 2007” en el que responsables de dicha Organización dependiente de Naciones Unidas afirmaban que en la India nacen 7.000 niñas menos cada día en comparación con la media mundial. La nada sospechosa Organización “Human Rights Watch” -y no las Asociaciones Pro-Vida o el Vaticano- se preocupan por este tema[7]. Y, sin embargo, parece que nada pasa; recordemos que la Justicia Sueca, muy recien

temente ha dictaminado que; “…no se puede negar el aborto a la mujer que no quiere tener un hijo de determinado sexo. La aclaración ha venido provocada por el caso de una mujer que ha abortado ya dos veces para no tener una niña, porque ya tenía otras…”[8].

Con relación a estos datos y a su significado, la periodista Collen Carroll Campbell denunció que muchas feministas norteamericanas silencien este fenómeno del aborto selectivo de niñas con estas palabras: “…su negativa a introducir limitaciones al derecho al aborto ha conducido a una de las paradojas más amargas de la era post-feminista: lo que fue presentado hace años como un medio para liberar a las mujeres hoy se ha convertido en un instrumento para eliminarlas…”. No podemos olvidar que con los modernos métodos de analítica, como el ultrasonido o como la prueba de ADN en sangre y otras ya se puede sab

er el sexo del feto entre la sexta y la octava semana.[9]

IIº.- IIº.- LAS CIFRAS SILENCIADAS.

Junto con las anteriores cifras, lamentablemente, nos encontramos con que hay otras que ya no proceden ni de prestigiosos pero influenciables doctores o economistas, ni de Asociaciones manipulables o fuentes de escasa fiabilidad. Resulta que en la 51ª Sesión de la “Comisión sobre la Situación de la Mujer”, celebrada en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York entre el 26 de febrero y el 10 de Marzo de 2007, se redactó un informe bajo el título de “A Girl’s Right to Live. Female Fooetocide and Girl Infanticide”[10] que, explícitamente aborda la situación de las niñas de diversos países de todo el mundo, con especial atención a la discriminación que padecen en muchos países por el hecho de ser niña, incluida la privación de su propia existencia[11]. También desde otros organis

mos oficiales, por ejemplo, “La Asociación para la Planificación Familiar de China” se admite, con todo tipo de detalles, que el desequilibrio ha alcanzado el punto de que en determinadas ciudades llegan a haber hay ocho chicos por cada cinco chicas y, entre los niños de menos de 4 años de la ciudad de Lianyungang, hay 163,5 chicos por cada 100 chicas y que en el resto de China, 99 ciudades tienen una proporción mayor de 125 chicos por cada 100 chicas.

Eso son cifras pero algo, todavía, más grave pasa cuando la Vicedirectora Ejecutiva del “Fondo de Población de las Naciones Unidas” (UNFPA), Sra. Purnima Mane sostiene públicamente que este problema “…lo ubicamos en el contexto de la discriminación contra las mujeres…” y, en la propia inauguración de la Conferencia, la Ministra de

delicias(grande)-1

Desarrollo de Mujeres y Niños de India, Sra. Renuka Chowdhry, exigió una mayor participación política de las mujeres y una presión por leyes que les den poder, como remedio al desequilibrio en la relación de nacimientos; “…no jueguen con la naturaleza……eso conducirá a una mutación de la sociedad…”. Pero, a continuación, alertó que esto podría conducir a una mayor violencia, migraciones y tráfico, así como a mayores presiones sobre las mujeres, con las siguientes reflexiones; “…cuando no hay reconocimiento económico hacia el trabajo de las mujeres y no hay valores sociales adjuntos a este género en particular, cuando la manera de compartir recursos sigue siendo desigual, cuando a las mujeres se les paga menos, entonces se vuelve más fácil eliminar a este género…”. En una palabra; hay un problema… de índole económico. O, con otras palabras, mandan las condiciones del mercado más que las propias mujeres, que, por cierto, además de mujer también es consumidora. Y, siguiendo con esta lógica económica, en un futuro no remoto se va a dar la circunstancia de que solamente puedan configurar familias tradicionales las clases altas, ya que posiblemente, ante la ya tangible escasez de mujeres, se invertiría la devaluada institución de la dote y “…el que pagase más por la novia se la llevaría…”. Fuera de esta hipótesis acientífica, lo que queremos resaltar y que no aparece en las palabras citadas es el siguiente interrogante: ¿nadie quiere pensar que si no hay mujeres, tampoco habrá género humano, aunque todos los varones seamos inmensamente ricos?

También la óptica económica nos servirá para entender el problema de China o La India donde debemos analizar el contexto en el que ocurren estos abortos selectivos, ya que, por ejemplo en la India el hombre es el que hereda el linaje, el patrimonio y cuida de los padres. Y a la mujer hay que darle una dote para que pueda casarse con lo cual resulta ser una carga económica. En teoría, la dote es ilegal desde 1961, pero sigue plenamente implantada en las costumbres. Basta recordar el aforismo asiático que dice que; “…criar una hija es como regar el jardín de otro…” En muchas regiones chinas las parejas sólo pueden tener un hijo y esto ha desencadenado la preferencia por el varón, los hombres heredan el linaje y se ocupan de cuidar a los padres en la vejez, mientras la mujer cuida de la familia de su esposo. El Gobierno indio ha ilegalizado los diagnósticos prenatales, ha anunciado incentivos económicos para las familias que tengan hijas y efectúa campañas nacionales de sensibilización que, todavía no ha surtido efecto constatable. Estas medidas deben ser potenciadas ya que, a nuestro modo de ver, están adecuadamente encaminadas a cambiar una conducta que se traduce, cuanto menos, en un poco calculado y brutal desprecio hacia el sexo femenino.

Frente a esta actitud el mundo occidental parece querer desentenderse del asunto eludiendo el mensaje de una frase que E. Hemingway recogió de John Donne y que todo americano conoce: “…nadie es una isla, completo en sí mismo…y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti…”. Porque lo lógico sería que todas las Naciones se involucren en un asunto que, más tarde o más temprano, va a afectar a toda la humanidad; pensar lo contrario es tan ingenuo como imprudente. Si la sociología, las costumbres o determinadas decisiones de unos ciudadanos afectan al resto del planeta de forma negativa no hay que quedarse tan quieto como un avestruz atemorizado. No proponemos nada subversivo, tan sólo que la lógica que limita la posesión de armamento nuclear se interprete analógicamente… y es que resultaría tan deprimente que nuestras orgullosas bombas atómicas nos sobrevivieran porque nuestra estupidez (en una nueva vuelta de tornillo) nos impida estrenarlas.

IIIº.- EL RESULTADO DE TANTAS CIFRAS; EL ABORTO SELECTIVO POR RAZÓN DE SEXO.

Resulta patente que, junto al muy legítimo e indiscutible derecho de toda mujer a una interrupción voluntaria de su embarazo es fácil confundir el, llamémosle, “Aborto Selectivo por Razón de Sexo”. Y existe una sutil, casi imperceptible línea que separa ambos conceptos.

1º) - Tengamos en cuenta que toda interrupción voluntaria de un embarazo, en las más diversas legislaciones, suelen tener su fundamentación en:

A)  Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada.

B)   Que el embarazo sea consecuencia de una violación.

C)   Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas.

2º) – Mientras que, por el contrario el que hemos denominado “Aborto Selectivo por Razón de Sexo” no tiene otro fundamento ni otra base que la discriminación por razón de sexo que, explícitamente, viene proscrita en el artículo 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948[12] y que es un fruto podrido de la concepción patriarcal y machista de una sociedad, que permanentemente minusvalora al sexo femenino.

Sin embargo, la diferencia más contundente y trascendente entre ambos supuestos de la interrupción voluntaria de un embarazo radica en que;

a)     si el primer caso se constituye como un Derecho de toda Mujer que solamente le afecta a ella y a nadie más debe importar, por el contrario cuando

b)    la interrupción del embarazo está motivada tan sólo en la preferencia del sexo masculino frente al femenino esto ya afecta, en menor o mayor grado, al ámbito social de esa mujer que, voluntariamente, interrumpe la gestación al saber que va a parir una niña, pues, a medio o a largo plazo, va a interferir en el normal desarrollo de futuras generaciones, en las va a provocar que otras madres, decenas de años después, se vean obligadas a abortar  fetos masculinos o que muchos varones no puedan acceder a Derechos reconocidos por las Leyes como son la familia o los hijos[13].

Ante esta taxativa diferencia nosotros, con tanta convicción como humildad, opinamos que la Ley debería impedir esta segunda conducta. Dicho en términos más rotundos; alguien que abortara, personal o indirectamente, exclusivamente, por razón del sexo del feto, debería ser castigado. Y la razón, ya dicha, es que su conducta se sale de la esfera de lo privado y legítimo para afectar, negativamente, a su entorno social, en un futuro más o menos inmediato. Sería muy conveniente reflexionar, a nivel mundial, sobre la posibilidad de que el “aborto selectivo por razón de sexo” pasara a ser una conducta prohibida, pues, es relativamente fácil deducir que la misma podría llegar a incidir, en unos 500 años en algo tan catastrófico como la extinción de la especie humana, sin necesidad de cambios climáticos ni bombas de atómicas sino con un medio más potente; la pura estupidez. Repetimos que es cuestión de matemáticas; sí se sigue dislocando el equilibrio de sexos en el género humano, sin que nadie ponga un freno, esto, obviamente, será un proceso ascendente, porque si ahora se reduce el número de mujeres el asunto generará que dentro de 30 años, se haya multiplicado esa reducción y exponencialmente, así ocurrirá dentro de 75, 100, 300 años.

Que nosotros sepamos, junto con normas religiosas el método, tan rudimentario como contundente para evitar una conducta que, socialmente, no está especialmente recriminada es el Código Penal y por eso nos atrevemos a plantear que el “Aborto Selectivo por Razón de Sexo” fuera un delito. Y es que resulta que, en casi todo el planeta se considera delictiva aquella conducta que altere, gravemente, el medio ambiente, bajo el título de Delito Ecológico; pues bien, una cuestión; ¿los humanos no formamos parte del entorno ecológico? Eliminar 100.000.000 de crías de oso polar, dado que su piel es productiva, es algo que no podemos permitirnos[14]

IVº.- EL PROBLEMA Y SU POSIBLE SOLUCIÓN.

Ante el escenario ideológico, estructural, sociológico, legal y práctico y cuando ya se ha acreditado que faltan alrededor de cien millones de mujeres en el planeta, tal y como hemos expuesto, primeramente convendría hacerse una pregunta; problema ¿qué problema? Y es que al mencionar esta cuestión parece que su difusión sea producto de un catastrofismo indecente, de una encubierta ideología antiabortista o bien de una malsana voluntad de provocar la inquietud ciudadana. Con toda la sinceridad, afirmamos que en estas líneas no se encubre ninguno de estos intereses indecentemente planteados ni ingenuamente manipulados.

Pues bien, si en el planeta hoy ya hay un déficit de más de 100.000.000 de mujeres, como ya hemos referido y contrastado, es que, lo queramos ver o no lo queramos ver, hay un problema. Plantearse que para resolverlo bastaría con invertir el “aborto selectivo por razón de sexo” es una solución no sólo ingenua sino que, jurídicamente tan inaceptable como despreciable. Y es que si nos planteamos la obligación de que existan tres o cinco generaciones con una tasa de natalidad predominantemente femenina incurrimos, claramente, en otro problema; hemos creado, literalmente, “máquinas de parir” o simples esclavas sexuales y, tal vez, familias poliandrias. Tal solución nos plantea, nuevamente, dos cuestiones; ¿dónde quedan las tan apreciadas Declaraciones de Derechos Humanos?, ¿por qué la bisnieta de la mujer que hoy practica un aborto selectivo por razón de sexo habrá de verse tan limitada en uno de sus más arraigados derechos? En definitiva, esa futura mujer estará cumpliendo con la pena que ahora los Códigos Penales no atinan a imponer a sus bisabuelas. Desde la óptica jurídica se desvanecería ese concepto tan intangible como intocable que sólo el culpable de un delito debe ser sancionado, no cabe la traslación personal de las penas, ni la subsidiariedad, ni nada que, sin conculcar sus derechos, pueda obligar a una mujer del año 2300 a abortar en determinadas circunstancias. Justo las que hoy estamos generando. En defensa de esas futuras generaciones, que ni votan ni consumen, hay que evitar, castigándolo, el “Aborto Selectivo por Razón de Sexo”, tal y como prohibimos los cultivos transgénicos simplemente por razones tan simples como que:

  • Pueden contener sustancias tóxicas.
  • Pueden producir alergias.
  • Contienen un ADN extraño.
  • Pueden crear alergia a antibióticos.
  • Los trangénes pueden escapar del control humano y modificar el medioambiente.

Pero, todavía más simple, más locuaz y más patente es que no resulta nada difícil deducir que, con sólo tres generaciones de este estúpido pero necesario esquema imaginario de invertir el “aborto selectivo” habría padres con edad de bisabuelos al tiempo que una inconcebible desestructuración social, que no se recuperaría, pensamos nosotros, en unos pocos años. Solventar esto no sería tan fácil como hizo Noé[15], cuya fórmula nunca se ha explicado y que Charles Darwin seguro que no podría compartir. Pues sí, tenemos un problema… Y para solventarlo mejor es recurrir a Darwin que a Noé, modestamente opinamos.

Vº.- CONCLUSIONES.

En realidad si obviamos los informes asiáticos o las fugaces noticias de Europa o América sobre el tema del aborto selectivo por razón de sexo, lamentablemente, tenemos que decir que para nada, ni a nadie, causa la menor preocupación este tema[16]. Ante tal unanimidad de legisladores y políticos debemos de entender que, lo que las cifras aportadas inicialmente, nada indican y quedarnos con la duda de que nuestras ideas hayan sido fuertemente influenciadas por las organizaciones extremistas que quieren desconocer el Derecho al Aborto. Tal vez sea así o tal vez no. El caso es que nada se podrá hacer desde la mera especulación o, quizás, desde el disparate. No hay Leyes que eviten este proceder y, está claro, que solamente, el Pueblo Soberano está facultado para determinar qué y quienes harán las Leyes. De nada valen las reflexiones con o sin fundamento cierto.

Asumido lo dicho líneas arriba solamente queda por resolver una cuestión ¿cómo valorar el dato, contrastado y público, de que en el Planeta Tierra falta unos 100.000.000 de mujeres? ¿Es mejor tomar alguna medida cuando falten, por ejemplo, 1.000.000.000? Esa es, precisamente, la clave; sí que hay un problema pero para nuestros bisnietos o tataranietos, no para nosotros. Por eso, con confiar en que la tasa de longevidad no aumente tan espectacularmente como lo ha hecho durante el siglo XX, no pasa nada. En el caso contrario pudiera pasar, simplemente, lo mismo que, con tanta frecuencia como indecencia, ocurre ahora y es que mis bisnietos me encierren en una Residencia Geriátrica, como un mueble inútil en un desván polvoriento. Pero, entonces, con un pequeño matiz; que cuando, después de abandonarme, volvieran a sus silenciosos hogares no tendrían el menor remordimiento y ese silencio, en vez de acusador, ahora estaría legitimando mi merecido entierro en vida; pues es lo mismo que yo les he legado. Cuando antes nos referíamos a Charles Darwin era para recordar que cada generación actúa y evoluciona según los patrones de conducta que heredan de la anterior, eso a lo que llamamos cultura. Así de simple.

Frente a esta posibilidad, vale la pena volver a reproducir las palabras, ya citadas, de la periodista Collen Carroll que acusaba a feministas norteamericanas del silencio que rodea al aborto selectivo de niñas, con estas palabras: “…su negativa a introducir limitaciones al derecho al aborto ha conducido a una de las paradojas más amargas de la era post-feminista: lo que fue presentado hace años como un medio para liberar a las mujeres hoy se ha convertido en un instrumento para eliminarlas…”.

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

iuris@ramonmacia.com

SARA MARTÍNEZ GARRIDO

sarmaga30@yahoo.es

 

 

[1] Ello se debe que niñas y mujeres tienen una mayor resistencia y longevidad.

[2] El Derecho al Aborto libre por parte de cualquier mujer nos resulta tan incuestionable como el propio derecho a la procreación.

[3] Véase http://hebdomario.typepad.com/confidencial_7d/2006/01/el_aborto_selec.html

[4] El 10 de enero de 2006, publicaba que “…un equipo de científicos que analizó una muestra nacional de seis millones de indios, correspondientes a 1,1 millón de hogares, en 1998 y teniendo en cuenta los nacimientos declarados en 1997, evidenció que había aproximadamente medio millón menos de féminas nacidas en 1997 que las esperadas…”. Véase en; http://www.bioeticaweb.com/index.php?option=com_content&task=view&id=4150&Itemid=786

[5] Como se puede ver: http://blogs.hoy.es/ABORTONO/2009/5/19/informe-sobre-aborto-selectivo-y-infanticidio-femenino. Donde se explica que debido a la práctica legal del aborto selectivo, a día de hoy, ya hay 100 millones de mujeres menos en el mundo, en correlación con las que, estadísticamente, debieran de haber. A este respecto es interesante ver; http://www.terra.com.co/mujer/articulo/html/mur2719-la-polemica-que-rodea-al-llamado-aborto-selectivo.htm .

[6] Véase en internet: http://www.aceprensa.com/articulos/2008/jun/06/alarma-ante-el-aborto-selectivo-en-estados-unidos/

[7] Véase http://www.hrw.org/es/news/2009/02/27/perdiendo-ni-perdiendo-mujeres.

[8] Véase; http://www.aceprensa.com/articulos/2009/oct/07/una-reforma-extremista/

[9] La prueba de ADN en la sangre se puede realizar a partir de la sexta semana. En algunos laboratorios especializados se realiza la misma prueba bajo el nombre comercial de Dete-Sex a partir de la octava semana.

[10] Texto que se puede obtener pulsando en el siguiente enlace de internet; Informe sobre el aborto selectivo presentado en la ONU.

[11] Asombrosamente, dicho informe minimiza el problema, puesto que UNICEF sostiene que “…no hay evidencias concluyentes…” del uso erróneo de los instrumentos de diagnóstico para determinar el sexo del feto.

[12] Dicho precepto dice que “…todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación…”.

[13] El artículo 16 de la ya mencionada Declaración Universal de Derechos de la ONU dice que; “…los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio… …sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio… …la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado…”.

[14] Debido a la práctica legal del aborto selectivo, a día de hoy, ya hay 100 millones de mujeres menos en el mundo, en correlación con las que, estadísticamente, debieran de haber. A este respecto es interesante ver; http://www.terra.com.co/mujer/articulo/html/mur2719-la-polemica-que-rodea-al-llamado-aborto-selectivo.htm .

[15] En el Libro del Génesis se relata que Dios, hastiado de la perversión humana, le dijo a Noé: “…voy a arrojar sobre la Tierra un diluvio [...] contigo haré yo mi alianza, construye un arca y mete en ella a tu familia y a una pareja de cada especie de animal…”. Pero lo más interesante de esta historia bíblica es que, además, Noé pasó 120 años advirtiendo a sus contemporáneos del peligro que los amenazaba, pero no le hicieron caso. Que no se repita la Historia…

[16] Es paradigmático el posicionamiento de la Justicia Sueca ante este tema, al que ya hemos hecho mención.

 *****

BREVE ANÁLISIS CRÍTICO DEL PENSAMIENTO FEMINISTA.

 

Iº.- EL PENSAMIENTO FEMINISTA. INTRODUCCIÓN.

Entendemos por “Pensamiento Feminista”, “Feminismo” o “Movimiento Feminista” el conjunto aspectos filosóficos, sociales, políticos y familiares cuyo último fin se sitúa en una efectiva igualdad de los valores, derechos y expectativas de las mujeres y de los hombres. Desgraciadamente, como veremos en estas líneas, es tal la variedad y heterogeneidad de estas teorías y prácticas que, a la hora de analizarlas, acaba resultando preferible hablar de “diversos feminismos”. Todos ellos pueden tener como únicos puntos comunes la crítica a la desigualdad social de las mujeres frente a los varones y la exigencia de la supresión de las configuraciones sociales de inferioridad de la mujer en relación al varón. Pese a que en estas líneas se va a hacer un análisis histórico pormenorizado, el feminismo, ya como movimiento social, ha sido visibilizado tan sólo desde finales del siglo XIX, cuando se conciben, claramente, las desigualdades de derechosrelacionadas con la identidad sexual y ello pone en marcha una búsqueda del equilibrio de los dos sexos. Existen infinidad de formas del feminismo, como teoría, como práctica, como conciencia, como movimiento social… Simplemente, aquí y por comodidad, vamos a catalogar dentro del pensamiento feminista las siguientes categorías;

a)     la del mundo antiguo y de la Edad Media,

b)    la que tiene lugar tras las revoluciones burguesas,

c)     el feminismo marxista y la renovación del feminismo europeo,

d)    el feminismo en Norteamérica y

e)     el nuevo feminismo radical en Europa.

IIº.- EL FEMINISMO EN EL MUNDO ANTIGUO Y LA EDAD MEDIA.

En las sociedades del Mundo Antiguo existen datos fiables relacionados con la existencia de “Sociedades Matriarcales”, tal es el caso de las “Amazonas”, referido a comunidades de mujeres que se organizaban con independencia y sin sometimiento a los varones. Las Amazonas, cuyo nombre es de origen griego, aparecen en la mitología clásica como antiguas naciones formadas por mujeres guerreras que eran respetadas por la posesión y el uso de armas. Además, la investigadora Jeaninne Davis-Kimball, arqueóloga especializada en el sur de Asía, encontró, en lo que hoy es Rusia, varias sepulturas de mujeres que guardaban armas y presentaban heridas causadas por el uso de las mismas; dicho descubrimiento se publicó, en 1997, en la revista New Scientist. En esas sociedades los papeles y roles estaban prescritos y se configuraba en un esquema en el que destaca:

P. Picasso

a)     el predominio de la mujer y

b)    la inexistencia de la familia tradicional o patriarcal.

La historia conocida y acreditada de las mujeres guerreras o Amazonas tiene su remoto origen en la batalla de Termodonte (450 ac) cuando los griegos salieron victoriosos de la misma contra unas mujeres que fueron hechas prisioneras y llevadas en los navíos de los vencedores, pero, en alta mar, ellas se sublevaron y diezmaron a los hombres. El historiador griego Herodoto (484 ac-425 ac) las situaba en la región de Ponto (actual Turquía) y, en el relato de la Guerra de Troya (siglos XIV a XI ac), se cita a Pentesilea y su hermana Hipólita junto con Antianira (“la que lucha como varón”) como reina de las amazonas. Mucho más tarde, en el siglo XVI, el fraile Fray João dos Santos habla de una región de Mozambique “…de mujeres tan varoniles y robustas, que suelen andar con las armas en las manos, tanto en la caza de las fieras y animales silvestres, como en las guerras, que se le presentan, donde muestran esfuerzo y ánimo más propios de hombres belicosos que de mujeres débiles…” y, por la misma época, el explorador español Francisco de Orellana afirma que luchó en el río Marañón, de Sudamérica, con mujeres guerreras que le disparaba dardos de cerbatanas y flechas. En el siglo XVIII, Monsieur de la Condomine constata que en las riberas del río Amazonas, existen “mujeres sin marido o mujeres excelentes” de carácter belicoso. No obstante y a pesar de que se constata fehacientemente su existencia, en casi todo el planeta, queda mucho por saber de las Amazonas y del matriarcado.

Aparte de las “Amazonas”, otros ejemplos de “feminismo” en la época clásica, podrían ser;

a)     En el antiguo Egipto aparentemente, las mujeres tenían similares derechos económicos y legales que los hombres y, llegaban a ser vistas como heroínas en la cultura egipcia, según opinión de Meter Piccione, profesor de la Northwestern University. A la mente nos viene los nombres de Cleopatra (69ac-30ac), la médica Peseshet (sobre el 2500 ac), divinidades como Isis, Heket, Hathor o el hecho de que algunos faraones ptolemaicos acostumbraran a desposarse con sus hermanas y otros muchos gobernaran, conjuntamente, con sus esposas; además, se sabe con certeza, que el divorcio era una institución regulada y corriente en el Imperio Egipcio.

b)    En sentido inverso, no hay ninguna duda de la desigualdad entre hombres y mujeres en la milenaria China donde el valor de uno y otro sexo era, y es, abismal; para acreditar esto, bastará con reproducir el inicio de un antiguo poema chino que dice; “… ¡Qué triste es ser una mujer! / Nada en la tierra es considerado de menor valor…”.

c)     Safo de Lesbos (650 ac-580 ac) lo más posible es que fuera una maestra de mujeres, enseñándolas artes y letras y el hecho de que mantuviera además relaciones sentimentales con alguna discípula le ha asignado la condición de pionera del amor entre mujeres y de ella procede el nombre de esa opción sexual; el lesbianismo… pero nadie sabe sobre de sus vindicaciones como mujer

d)    El caso de Jantipa no es muy conocido, pese a que aparece los “Diálogos” de Platón (428 ac-347 ac) como una mujer “insumisa y de mal carácter” y como una esposa en persistente actitud de rebeldía hacia su estatus, que tanto Sócrates, su marido, como la sociedad griega le asignaban, tan sólo por su condición de mujer.

En el sigo Iº ac y el siglo Vº dc., en la cultura romana occidental, las ciudades eran lugares en donde sus habitantes tenían el derecho de participar en las actividades políticas en pie de igualdad. Este estatus de ciudadano exclusivamente lo detentaban aquellos que poseían un patrimonio doméstico, es decir, el derecho de disponer sobre esclavos, mujeres y bienes materiales. Significa esto que la mujer, durante toda su vida, se hallaba bajo la “potestas” del varón; primero su padre y más tarde su esposo. O, dicho en otros términos, la mujer nunca era ciudadana y, consecuentemente, quedaba descartada para participar en cualquier actividad pública, que se constituía en ámbito, exclusivamente, masculino. Muy similares concepciones dominaron la estructura del Imperio Bizantino, prolongación del Imperio Romano en su territorio más oriental y que perduró hasta el siglo XV de nuestra era.

Con el final del Imperio Romano Occidental (siglo Vº) mediante el régimen feudal, en la actual Europa, se reforzaron los aspectos sexistas discriminatorios de la sociedad romana. El sistema social conocido como feudalismo ya se asienta, claramente, en el patriarcado y éste se fortalece de forma decisiva, cuando las organizaciones sociales más poderosas, como la Iglesia Católica, las Monarquías o los Ejércitos, cohesionan sus fuerzas para intervenir en la organización social y, sobra decir que, todas ellas, eran descaradamente masculinas y que esto se traduce en una autoridad inquebrantable ejercitada por los varones reconocidos socialmenteEuterpeen la comunidad como cabeza de una o varias estirpes nobles, máximos mandos militares o dirigentes de creencias religiosas.

Por todo lo expuesto resulta que, en general, desde la prehistoria tanto la mujer como el hombre han asumido papeles sociales diferenciados:

a)     en las más antiguas sociedades, las mujeres casi siempre eran las que recogían los productos vegetales y agrícolas, mientras que los hombres suministraban la carne mediante la caza de animales. A causa de su conocimiento del mundo vegetal, se ha de suponer que ellas fueron las que, inicialmente, adquirieron los conocimientos sobre cuidados médicos, sobre los ungüentos y los “hechizos”.

b)    En la llamada Edad Media, la conducta femenina venía pautada para cada momento y situación de la vida de la mujer; siempre la edad corresponde a un estado civil y a una función de acuerdo a ella; o es hija o es esposa. Hasta entrado el siglo XVIII no hay modificación esencial alguna

IIIº.- EL FEMINISMO, LAS REVOLUCIONES BURGUESAS Y EL LIBERALISMO.

A partir del siglo XVIII las mujeres alcanzaron algo de protagonismo social fuera del hogar y con cierta participación activa en el desarrollo de los movimientos sociales y culturales de la época, si bien fue un proceso cuya gestación duraría más de 300 años. Ya antes de la Ilustración destacan obras clave como “Sobre la igualdad de Sexos” (1673) de François Poulain de la Barre (1647-1723) escritor francés y precursor de los movimientos de hombres pro-feministas. que, más por su forma que por su contenido, podría ser considerada como la primera obra explícitamente feminista ya que, directamente, propone la necesidad de una igualdad de sexos como premisa para una sociedad igualitaria, establece que hombre y mujeres nacen libres e iguales y por tanto tienen todos los mismos derechos.

Sin embargo, lo más relevante es que, a finales del siglo XVIII, las mujeres se organizan y reivindican su identidad, redactan sus propias peticiones sociales y políticas y se consideran oprimidas por su condición de mujeres. Así, se van formando decenas de colectivos de mujeres y centros de reunión social feministas, cuya máxima expresión tiene lugar con la redacción de la “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana” (1791) de Olympe de Gouges en la que se denunciaba el modelo social vigente donde el hombre; “…en la ignorancia mas crasa, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales…”. Un año más tarde vería la luz el libro “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792) de Mary Wollstonecraft. Con las ideas de estos y otros textos se cimentaron algunas plataformas que darían lugar a las campañas de igualdad político-social en las décadas posteriores.

Por otra parte, no olvidemos la importante incidencia social del “Movimiento Sufragista”, situado entre los siglos XIX-XX que, en el fondo, constituiría la corriente de pensamiento más vindicativa y organizada en el “Movimiento Feminista” si bien incidió, principalmente, en el aspecto del voto femenino. Junto al Feminismo vinculado al Sufragio Universal Femenino surgen grupos de mujeres que empiezan a organizarse en corrientes de opinión no sólo feministas sino que, también, interclasistas; considerando que la opresión de la mujer es un aspecto reivindicativo relacionado con la “lucha de clases” que propulsaba la naciente ideología marxista, sobre la idea de que la opresión de la mujer no distingue de clases sociales. En él, apelan a la ley natural y a la razón como fundamentos para la igualdad social de las mujeres contra todo prejuicio y tradición.

Esta incidencia de un feminismo interclasista resultará ambiguo ya que, erráticamente, viene a considerar que todas las mujeres están oprimidas por el patriarcado y por su condición sexual e, incurriendo en cierto desencuentro ideológico, también por una estructura capitalista de la Sociedad decimonónica. No olvidemos que, hacia el siglo XIX, las funciones sociales tradicionales de las mujeres de las clases medias se limitaban a las tareas domésticas, sin acceso a un puesto de trabajo remunerado y, por el contrario, para las mujeres de clases sociales bajas el trabajo era un codiciado objetivo.

IVº.- EL FEMINISMO MARXISTA Y EL NUEVO FEMINISMO EUROPEO.

Desde una línea muy próxima a la descrita surgen diferentes corrientes del movimiento obrero que incluyen las reivindicaciones feministas como parte de su ideario político y, desde entonces, una gran cantidad de militantes feministas saldrán de los diferentes Partidos Comunistas y Socialistas. Sin embargo, resulta más que interesante constatar que los primeros ideólogos del movimiento obrero alimentaran unos criterios tan incoherentes como inaceptables respecto a los derechos femeninos. Ferdinand Lasalle (1825-1864) mantenía, rotundamente, que una mujer igual en derechos a un hombre significaría “…el fin de la institución del matrimonio, la muerte del amor y la ruina de la raza humana…”; para Pierre-Joseph Proudhon (1809-1864) incluso las cosas estaban, todavía, más claras: “…no hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o furcias…”. Con escasa convicción y con menos resultados Karl Marx (1818-1883), Friedrich Engels (1820-1895) y August Bebel (1840-1913) abordaron, de forma casi incidental, “la cuestión de la mujer” como, literalmente, decía Karl Marx para referirse a la “liberación de la mujer”. Engels en su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” (1884) equiparaba la dominación de clase con la dominación de la mujer por el hombre. Sin embargo para él, como para Marx, la emancipación de la mujer no se constituía como un objetivo prioritario ni principal y consideraban que sólo se haría realidad tras una revolución socialista que liquidara el capitalismo. En consecuencia, la lucha de las mujeres debía subordinarse o, como mucho ir unida, a la lucha de clases. Por su parte, los fundadores del socialismo científico entendían que la base fundamental de la emancipación femenina era su independencia económica frente al hombre, valorando esto, sutilmente, como una “conquista”, pero nunca como un Derecho Fundamental.

El primitivo feminismo marxista se fundamenta en los confusos ideales igualitarios e integradores de Saint Simón, Owen, Engels, Marx, Bakunín… pero, sobre todo, en las ideas de Auguste Bebel (1840-1913) que, con su libro “La mujer y el socialismo” sí que efectúa la inclusión de las reivindicaciones femeninas como elemento destacado del marxismo. Sin embargo, las bases de esta concepción feminista del marxismo darán sus frutos cuando la militante socialista alemana Clara Zetkin (1857-1933), directora de la revista “Igualdad” organiza una cumbre, en 1907, de militantes feministas mundial, bajo el nombre de la “Conferencia Internacional de Mujeres”.

En cierto modo, el pensamiento marxista, desgraciadamente, va a provocar que las ideas feministas tengan dos vertientes, dos frentes abiertos; el burgués y el obrero, poco comunicados pero con similares objetivos. La situación para la efectiva consolidación de la Igualdad de Sexos y la Liberación de la Mujer, desde una u otra opción, era óptima, pero, desgraciadamente, el feminismo sufre un periodo, no de recesión, pero sí de cierta paralización o estancamiento; a partir de la Primera Guerra Mundial y con las guerras que castigan al Mundo Occidental, durante casi 40 años seguidos, ocurrió que la cuestión del feminismo, tan errónea como desgraciadamente, pasara a un segundo plano. En definitiva, lo conseguido hasta entonces, como el logro del derecho a voto, la aparente igualdad de derechos sociales de mujeres y hombre y la organización de movimientos feministas en todo el mundo se desaceleran, estancan o se difuminan.

A mediados de los años 60 del siglo XX se reactivarán de nuevo las reivindicaciones de la Mujer, ahora con cierto acento radical; en ese momento aparece una figura clave del feminismo internacional; Simone de Beauvoir (1908-1986) nacida en una familia burguesa parisina licenciada en filosofía por la Sorbona. Beauvoir, muy prolífica escritora, se interesa específicamente por la cuestión del feminismo y de los derechos de la mujer que, para ella, aun no habían trascendido a la realidad; esta es la tesis que mantiene en su obra más célebre, “El segundo sexo” escrita en 1949. En él se estudia la historia de la mujer, la situación en que se encuentra y las estrategias que les pueden proporcionar sus legítimos derechos. Este libro va a ser una de las obras filosóficas más importantes del siglo XX y que será el punto de partida de un nuevo feminismo combativo. Para Beauvoir el estereotipo de “mujer” (coqueta, frívola, caprichosa, tonta…), que se da en la sociedad actual, es consecuencia de una construcción cultural que tiene sus raíces en el patriarcado y que se ha consolidado a lo largo de la historia. Sostiene que las mujeres nunca han disfrutado de una identidad propia y autónoma. En la segunda mitad del siglo XX el nuevo objetivo de las mujeres es alcanzar precisamente esa identidad propia acabando con las discriminaciones de toda sociedad patriarcal y configurando la categoría de mujer como elemento autónomo del conjunto social. Esta modificación del objetivo feminista es, evidentemente, fruto de su propia radicalización.

Vº.- EL FEMINISMO EN AMÉRICA.

Por otra parte, las ideas feministas arraigaron en América donde cobraron un amplio protagonismo, básicamente en Estados Unidos y Canadá. Como precedente de esto destaca la “Declaración de Séneca Falls” (1848) en Nueva York, considerado como un texto clave del movimiento feminista anglosajón. Todo ello se verá reforzado a través de los escritos del liberal John Stuart Mill (1806-1873) que escribe “La sujeción de las mujeres”, donde se defiende abiertamente el derecho de voto femenino en el Parlamento Británico. Todas estas campañas a favor del derecho a voto y la igualdad política obtendrán resultados tras decenios, en la mayoría de casos en el primer tercio del siglo XX donde ya la mayor parte de países aceptan y reconocen el derecho a voto de la mujer.

En paralelo a los procesos europeos, en los Estados Unidos de América fue fundada en 1966, por Betty Friedan (1921-2006) autora del magnífico texto “El feminismo místico”, en 1963, la “National Organization for Women” (NOW) una de las asociaciones más significativas de la Nación que cuenta con 500.000 miembros y cerca de 500 secciones en todo Estados Unidos. Durante los años 70, NOW será una de las principales promotoras de las campañas de igualdad de derechos que estimulan a muchas mujeres a “una completa participación en todos los aspectos de la sociedad americana, ejerciendo todos los privilegios y responsabilidades en colaboración con los hombres”. Por otro lado, establecen un posicionamiento “contra toda opresión, reconociendo que el racismo, sexismo y homofobia están interrelacionados, junto con otras formas de opresión como el clasismo, que junto con las anteriores buscan mantener el privilegio y el poder concentrados en manos de unos pocos”. Inicialmente se mantuvo en una línea moderada pero, lamentablemente, ya desde 1970, se van produciendo repetidas escisiones dentro de la NOW hacia posturas mucho más radicales y relacionadas directamente con los movimientos de la izquierda social, surgiendo, en la práctica, una oposición interna al movimiento mayoritario y liberal de NOW. Es destacable la lucha que NOW protagonizó en 1995 cuando la organización vota contra la Enmienda de Igualdad de Derechos al entender que la igualdad de derechos bajo esa ley queda garantizada. Como respuesta, NOW redacta su propio texto; la “Enmienda de Igualdad Constitucional” (CEA), reclamando el aborto, lesbianismo… de contenido mucho más radical. A pesar de ello, tal enmienda nunca llegó a ser tenida en cuenta. Tres de las más transcendentes feministas estadounidenses contemporáneas son Nancy Fraser y Judith Butler y Seyla Benhabib.

Por aquellos años surge, (y no sólo en Norteamérica), la llamada “Nueva Izquierda”, relacionada con los movimientos sociales en ese momento en auge, como el pacifismo o el movimiento estudiantil; recordemos que, al tiempo, tiene lugar el Mayo del 68 francés y la guerra de Vietnam americana. La línea común de todos ellos es su afirmación radical y contraria a todo uso reformista de la política como método para reivindicar sus postulados. Como una consecuencia de la Nueva Izquierda, dentro del feminismo, emergerá una nueva corriente feminista; “El Movimiento de Liberación de la Mujer” articulada de forma autónoma, y separada de los varones y del reformismo político. Desde entonces se diferenciarían las “feministas autenticas” enfrentadas a las “feministas políticas” de NOW que prefieren recurrir a los métodos del sistema establecido para la conquista de sus derechos.

El resultado es nefasto ya que “feministas auténticas” y “feministas políticas” centran sus esfuerzos, aproximadamente a partir del año 1975, en un estéril enfrentamiento por la dirección del movimiento feminista internacional. Para las “feministas políticas” el problema de la opresión de la mujer radica en el sistema capitalista, y por ello debían situarse siempre dentro de la izquierda política. Las “feministas no políticas”, por el contrario, rechazan esta unión con el socialismo o el comunismo y se constituyen como un movimiento autónomo propio y exclusivo de las mujeres de corte radical contra la dominación de los hombres. Estos duros e interminables debates caracterizaron el desarrollo del feminismo en la sociedad americana y europea entre los años 1970 y 1980 y, en definitiva, se estaban hundiendo todas las iniciativas de renovación feminista que habían surgido años antes. Al final el feminismo radical o, simplemente, el feminismo acabaría desarrollándose, de modo más trascendente, en los ambientes sociales políticamente más comprometidos, con una fundamentación a través de dos obras básicas, “Política sexual” de Kate Millet (1934) y “La dialéctica de la sexualidad” de Shulamith Firestone, (1945), ambas escritas en 1970. La lucha por la igualdad o por la liberación de la mujer se dislocará cuando surgen tendencias todavía más radicales dentro del feminismo, resaltando una desigualdad y rechazo a lo masculino animando asimismo el “affidamento” o el fomento de la superioridad y autoridad de la mujer en la sociedad, impulsando, incluso, el lesbianismo.

VIº.- EL FEMINISMO RADICAL EUROPEO.

Fruto de estas nuevas corrientes radicalizadas del feminismo americano es la aparición, en diversos puntos de Europa, de grupos como “Psychanalyse et Politique” en Francia, que lidera el feminismo radical francés al tiempo que critica, encolerizadamente, al feminismo moderado o al que, tan solo, fomenta la igualdad entre sexos, algo que estas feministas radicales consideran reformista y colaboracionista con la explotación de la mujer y que no evita, en lo más mínimo, la continuación de la dominación y opresión masculina. En idéntica línea, está el caso del feminismo radical italiano, cuya formulación se encuentra en manifiestos como “Rivolta femminile” o “Escupamos sobre Hegel” ambos cercanos al grupo feminista italiano DEMAU (Demistificazione Autoritarismo Patriarcale) surgido en 1970. En realidad, las abiertas divisiones y los estériles debates internos acabaron por quitar importancia a algo esencial; la Igualdad de la Mujer en la Sociedad Actual.

Al final resulta que, lamentablemente, el primer “feminismo marxista” deviene en una corriente de la teoría feminista que defiende la abolición del capitalismo y la implantación del socialismo como el exclusivo camino de liberación de las mujeres y, por el contrario, el llamado “feminismo radical”, sostiene que la única forma para acabar con la opresión de la mujer es reemplazar el patriarcado por una estructura cultural basada en la igualdad de género. Lógicamente, embutidas en tales debates, las feministas van perdiendo su peso y su influencia en la sociedad. Y así hablamos de la primera, la segunda, la tercera… ola del feminismo. Como si éste no fuera un planteamiento común y universal para todas las mujeres. En los años 80, surgen nuevas tendencias dentro de este feminismo como es la creación en 1981 de la revista “Nouvelles Questions Feministes” por parte de Simone de Beauvoir que difunde las reflexiones teóricas de los movimientos feministas radicales de todo el mundo y se posiciona junto con los primeros movimientos de liberación de los años 70, cuyo espíritu recupera. La revista trabaja para eliminar la diferencia de sexos existente en la sociedad y contra el sistema patriarcal en pro de una sociedad igualitaria.

VIIº.- CONCLUSIONES.

Escuetamente, y de forma lamentable, hemos de deducir en que muy poco se ha avanzado del siglo XVIII al XXI, de forma efectiva y consecuente, en la modificación de la concepción de la estructura social patriarcal. A modo de conclusiones podemos hacer las siguientes puntualizaciones;

1º.- No cabe duda alguna del errático desarrollo del pensamiento feminista ya que, a diferencia de otros movimientos sociales o corrientes de opinión, nunca ha tenido una única o una predominante tendencia ni una protagonista que liderase su paso por la historia.

2º.- Es de destacar que dentro de los diferentes “pensamientos feministas” es muy difícil encontrar un mismo objetivo para la totalidad ya que se alcanzan diferencias tales como la igualdad laboral para algunas y como la separación de sexos y el lesbianismo como finalidad aceptable para otras.

3º.- Es lamentable tener que reconocer que, en demasiadas ocasiones, se ha planteado el “machismo”, la discriminación, la carencia de oportunidades, la falta de igualdad entre sexos como las causas de la actual situación de la mujer y que en pocos planteamientos se considere el Patriarcado como el auténtico origen de tal situación.

4º.- Por el contrario, hay que felicitarse en el sentido de que la “visibilización” de los planteamientos feministas y la precaria situación de los Derechos de la Mujer va a constituir, a muy corto plazo, la mejor herramienta capaz de eliminar la discriminación y el patriarcado como procesos o estructuras que impiden a las mujeres su pleno desarrollo como personas y ciudadanas.

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

themis@ramonmacia.com

 

 ******

 

LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER EN LA HISTORIA.

 

La discriminación o la violencia contra la mujer no son fenómenos propios de nuestra época ni exclusivos de determinadas culturas; es un anómalo conjunto de conductas que se producen en el género humano desde tiempos tan pretéritos como lugares o ámbitos tan universales. Muchas mujeres han sufrido, y sufren en la actualidad, una tangible diferencia en cuanto roles, funciones, obligaciones y derechos respecto al hombre, sometidas a cierta discriminación que limita o anula su independencia y autonomía; en pocas palabras, padecen un permanente atentado tanto contra su propia Personalidad como contra su Dignidad y, esto ocurre, en medio de una silenciosa complicidad de la que todos, en mayor o menor grado formamos, parte.

Nos hallamos ante una violencia estructurada, previsible y evitable, al tiempo que arraigada y tolerada por un sistema patriarcal, uno de cuyos elementos y objetivos es, precisamente, el de mantener a la mujer en una patente situación de privación de derechos y expectativas dentro de su entorno social. Insisto en que se trata de una violencia calculada e, incluso, propiciada por el sistema patriarcal. En definitiva, las mujeres víctimas de mutilaciones genitales, violaciones, malos tratos, agresiones psicológicas y económicas o, también, las miles de asesinadas, recuerdan a nuestras sociedades una causa pendiente en la historia de la convivencia humana, el reconocimiento efectivo de la Libertad, Dignidad, Igualdad y Personalidad respecto a una mitad del género humano. Va siendo hora de poner fin a esta situación que, además, perjudica notablemente la adecuada prosperidad y evolución de todos los humanos, sin diferencia de sexos.

La arqueóloga española Sra. Jesús de Pedro[1], conservadora del Museo de Prehistoria de Valencia, analizó tres cráneos de mujeres, hallados en España y datados en la Edad del Cobre (hacia el año 3000 antes de Cristo), que indican que fueron víctimas de similares y simultáneas agresiones que “…les causaron la muerte…” ya que las tres presentaban fisuras óseas procedentes de heridas sin cerrar que, difícilmente, otro animal que no fuera un humano les hubiera podido causar. A este respecto, no podemos olvidar que, en aquel tiempo, el uso y dominio de las armas estaba reservado a los machos del género humano y que el hombre y la mujer de esa época se estructuraban ya en una sociedad de cazadores, pescadores y recolectores/agricultores en la que los papeles estaban claramente distribuidos;

a)     las mujeres se ocupaban de la reproducción, criaban a los hijos y cuidaban de los enfermos y, por su parte,

b)     los varones efectuaban labores referidas a la caza y la pesca.

Dejemos aparte, por ahora, datos prehistóricos y dediquemos unas líneas a lo que significa “el patriarcado” como sistema social y su íntima relación con la violencia contra las mujeres. Según cualquier enciclopedia por patriarcado se entiende la estructura social en la que el varón ejerce la autoridad en casi todos los ámbitos esenciales de la comunidad a la vez que la transmisión del poder se efectúa por línea masculina o patrilineal. En sociología se identifica como la forma de familia centrada en el pa­dre o marido, al cual corresponde la autoridad, y al que va ligada la transmisión (patrilinealismo) y el lugar de residencia (patrilocalismo). Su origen, probablemente, se remonta a la aparición de la agricultura y de la propiedad privada, que configuraron formas sociales más complejas, en las que las actividades de poder, bélicas, económicas y sociales, pasaron a ser competencia casi exclusiva del varón. La organización patriarcal se caracteriza, entre otras cuestiones;

a)     por la existencia de numerosas familias tuteladas por un varón, habitualmente el de más edad,

b)    la posición secundaria y subordinada de la mujer,

c)     la transmisión por línea masculina de bienes materiales y privilegios sociales o patrilinaje,

d)    una concepción generalizada de inferioridad del sexo femenino y

e)     cierta frecuencia de actos relativos a violencia contra las mujeres, generalmente permitidos por la comunidad y, en ocasiones,

f)      por la existencia de familias poligámicas.

Se puede apreciar la rotundidad del dominio masculino del sistema patriarcal en el siguiente gráfico que viene a relacionar la residencia que adopta la familia patrilineal o matrilineal que, respectivamente, se traducirá en un sistema patriarcal o matriarcal:

RELACIÓN ENTRE RESIDENCIA POS MARITAL Y FILIACIÓN
Tipo de filiación Matrilocal Avunculocal Patrilocal Otras Totales
Patrilineal 1 (0,13%) 0 563 (74,87%) 25 (3,32%) 588 (78,32%)
Matrilineal 53 (7,05%) 62 (8,24%) 30 (3,99%) 19 (2,52%) 164 (21,68%)

Si bien, sin duda alguna, el Patriarcado se configurará como forma de la estructura social, ya exclusiva e inapelable, durante la Edad Media (siglos Vº al XVº) con la consolidación de las religiones judío-cristiana en occidente y budista o animista en oriente o en Egipto anteriormente, no olvidemos que los derechos de las mujeres y sus papeles sociales han variado a través de la historia.

Así, en el antiguo Egipto, aparentemente, las mujeres tenían similares derechos económicos y legales que los hombres y, llegaban a ser vistas como heroínas en la cultura egipcia, según opinión de Meter Piccione, profesor de la Northwestern University. A la mente nos viene los nombres de Cleopatra (69ac-30ac), la médico Peseshet (sobre el 2500 ac), divinidades como Isis, Heket, Hathor o el hecho de que algunos faraones ptolemaicos acostumbraran a desposarse con sus hermanas y otros muchos gobernaran, conjuntamente, con sus esposas; además, se sabe con certeza, que el divorcio era una institución plenamente admitida entre los antiguos egipcios. En sentido inverso, no hay ninguna duda de la desigualdad entre hombres y mujer en la milenaria China donde el valor de uno y otro sexo era, y es, abismal, para acreditar esto bastará con reproducir el inicio de un antiguo poema chino que dice; “… ¡Qué triste es ser una mujer! / Nada en la tierra es considerado de menor valor…”.

Entre los siglo XIº y IIº antes de Cristo encontramos que, con absoluta naturalidad, principalmente en la literatura griega[2], aparecen comportamientos violentos, vejatorios o discriminatorios hacia la mujer como norma de comportamiento tan habitual como impune. Por ejemplo, podemos leer, en el Canto I de la Ilíada, que Zeus acostumbraba a apalear a su esposa Hera, hecho contado por Hefesto, el hijo de ambos, el cual se declara incapaz de defenderla, ya que, en cierta ocasión en que lo hizo, fue arrojado del Olimpo por su padre, el maltratador Zeus, que lo agarró por los pies y lo estrelló contra la tierra, quedando cojo para siempre.

Más adelante, entre el sigo Iº ac y el siglo Vº dc., en la cultura romana occidental, las ciudades eran lugares en donde sus habitantes tenían el derecho de participar en las actividades políticas en pie de igualdad. Este estatus de ciudadano exclusivamente lo detentaban aquellos que poseían un patrimonio doméstico, es decir, el derecho de disponer sobre esclavos, mujeres y bienes materiales. Significa esto que, exclusivamente, los que adquirían el estatus de ciudadanos disfrutaban de las libertades políticas, de la igualdad ante la ley, de la gestión de la administración y la justicia y eran sujetos activos del Derecho, con la posibilidad de intervenir en deliberaciones y Tribunales, quedando, tan sólo, sometidos a las normas de las leyes constitutivas o del derecho público. En resumen, una estructura tan ordenada como los criterios bélicos o culturales del Imperio Romano, pero resulta que la mujer, durante toda su vida, se hallaba bajo la “potestas” del varón; primero su padre y más tarde su esposo. O, dicho en otros términos, la mujer nunca era ciudadana y, consecuentemente, quedaba descartada para participar en cualquier actividad pública, que se constituía en ámbito, exclusivamente, masculino. Muy similares concepciones dominaron la estructura del Imperio Bizantino, prolongación del Imperio Romano en su territorio más oriental y que perduró hasta el siglo XV de nuestra era, con capital en una misma sede que adquirió tres nombres; Bizancio, Constantinopla y Estambul.

Con el final del Imperio Romano Occidental (siglo Vº) y la llegada de los llamados “Pueblos Bárbaros”, como ya hemos adelantado, mediante el régimen feudal, en la actual Europa, se reforzaron los aspectos sexistas discriminatorios de la sociedad romana. El sistema social conocido como feudalismo ya se asienta, claramente, en el patriarcado y éste se fortalece de forma decisiva, cuando las organizaciones sociales más poderosas, como la Iglesia Católica, las Monarquías o los Ejércitos, cohesionan sus fuerzas para intervenir en la organización social y, sobra decir que, todas ellas, eran descaradamente masculinas y que esto se traduce en una autoridad inquebrantable ejercitada por los varones reconocidos socialmente en la comunidad como cabeza de una o varias estirpes nobles, máximos mandos militares o dirigentes de creencias religiosas.

No hace incidir en otro aspecto tan evidente como que, con la expansión de las religiones monoteístas como la judía, la budista, la cristiana y la musulmana las respectivas sociedades reforzaron, al máximo, el patriarcado. Ya existe un solo Dios, masculino y todopoderoso, al tiempo que las mujeres desaparecen de los templos y de los ritos y sacrificios religiosos; espacio este en el que, antes, habían gozado de cierto protagonismo. En la Alta Edad Media Europea (s. V al s. X) el estatus de “propiedad privada” de las mismas, respecto de sus maridos, se constituye como sistema legal casi inalterable. Más adelante, la situación empeora y no sólo la mujer, sino que también los símbolos asociados a lo femenino[3], paulatinamente, se fueron relacionando con los conceptos de maldad y de degeneración. La bíblica Eva, a diferencia de las mitológicas Inanna, Astarté, Afrodita o Venus, se configura como pecadora y aliada del diablo.

Y es que, para aquellos cristianos, la Mujer es el origen y la única causante de la expulsión del “Paraíso Terrenal” del resto de los mortales y, por su culpa, todos los humanos estamos condenados a vivir en la tierra, expulsados de aquel paraíso. Curiosamente parece olvidarse lo que es algo muy conocido; “el pecado de comer la manzana” lo cometió Adán y no Eva, dato que todavía hoy parece “invisible”. En Génesis, 3 se resume el siguiente relato “…entonces Dios le preguntó: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras? Y el hombre le respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí…”. Es evidente que el autor del “Pecado Original” fue Adán y Eva, solamente, su excusa, ante la irritación divina. Para otras religiones, se repite el dato; los brahmanes narran que el “Primer Hombre” desencadenó su miseria al comer de un árbol sagrado. En el Avesta, también el “Primer Hombre” pierde su felicidad por mentir. Después de constatar tan curiosa como indecente coincidencia, saltemos unos siglos y, siguiendo la historia en Europa, ya en la Baja Edad Media (s. XI al XV), cualquier archivo de las ciudades de Italia, Francia o Inglaterra habla de mujeres violadas, con la misma frecuencia que naturalidad. En teoría, las leyes castigaban a los violadores pero, en la práctica, la mujer tenía que demostrar que había sido forzada e, incluso, desde el siglo XII, en Inglaterra, se estimaba que el embarazo de la mujer demostraba que ésta había consentido la relación, por lo que no había existido violación y así, según criterio legal, todo el delito y el pecado pasaba a ser responsabilidad de la propia víctima.

Entre los años 1450 y 1750 la situación empeora y aparece, respecto a la mujer, un patente proceso de exterminio, bajo el argumento de la “brujería”, destinado a las mujeres que practicaban la “magia negra” y se “aliaban”, en sus propósitos, con el Diablo, (lo cual, en bastantes ocasiones, quería decir “mujeres que pensaban”). La bruja rural –y su correlativo; la hechicera urbana- solían pertenecer a clases sociales marginadas, lo que las hacía totalmente vulnerables a las infundadas persecuciones; así se causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000 mujeres, en Europa Occidental que, previamente, eran sometidas a monstruosas torturas para obtener las adecuadas confesiones en los juicios por brujería, a los que, sólo en muy contadas ocasiones, fueron sometidos los varones, en los que, por el contrario, siempre eran juzgadores. Mientras tanto, acontece el “Renacimiento”, cuyo nombre se refiere a la recuperación de algunos elementos de la cultura clásica romana que se viene a traducir en un proceso innovador pero, también, en cierta consolidación de la importancia del varón en la organización social, lo que se fue convalidando, en los siglos XIV y XV. En definitiva, fue una “revolución elitista y cultural” que nada significó para el estatus femenino. Hay una escueta excepción ya que existieron bastantes mujeres que durante el Renacimiento y, más tarde el Barroco, se dedicaron al arte como la monja Caterina de Vigri o Properzia de Rossi, Elisabetta Sirani, Barbara Longhi, Catharina van Hemessen, Lavinia Fontana, Sofonisba Anquissola, Artemisa Gentileschi, Judith Levster o Luisa Roldán, cuyas obras apenas, hoy en día, cuelgan de las paredes de los principales Museos del planeta.

En el continente americano se tienen menos datos sobre la situación de la mujer y, en realidad, hasta hace poco, ha sido escasamente estudiada y ha estado presentada entre controvertidas opiniones. Sin embargo existen testimonios, que no dejan duda alguna que las mujeres Indias de Norteamérica eran dirigentes locales y hábiles trabajadoras. Citemos tres conocidos ejemplos de mujeres nativas de Norteamérica:

a)      Pocahontas (sobre 1600), la india pacifista de Powhatan, que hizo de interlocutora entre los colonos de Jamestown y los nativos de la región,

b)    Sacagawea (1787-1812), otra pacifista de la tribu Shoshone, que guió a Lewis y Clark en sus expediciones, salvó sus vidas muchas veces y ayudó, de forma fundamental, en las negociaciones con otras tribus indias y

c)     Kikisoblu (1811-1896), también conocida como Princess Angeline.

Por lo que respecta a Sudamérica la imposición de la fe católica y los valores culturales de la Europa mediterránea puso, y mantiene, a las mujeres en una situación igual o peor que la de sus colegas europeas.

De forma casi sorpresiva, poco antes del siglo XVIII, mientras unos atribuían la incapacidad y la falta de inteligencia como activos propios del sexo femenino -concepciones que ya figuraban en los textos bíblicos, refrendado por Aristóteles (384 ac-322 ac) y por los Padres de la Iglesia (siglos Iº y IIº)[4]- aparece una línea de pensamiento tan diferenciada como innovadora; el feminismo. En el contexto del desarrollo de la filosofía surge como una, tan sutil como trascendente, discrepancia respecto a las ideas que, sobre la mujer, habían existido sin debate o cuestionamiento importante durante miles de años. Y es que el feminismo no es un discurso sobre las cualidades de la mujer, sino sobre la igualdad de los sexos. Ello se traducirá en un fundamental cambio, ya que estas ideas no se refieren, simplemente, a la situación de las mujeres en la sociedad, sino que atañen, muy directamente, a la condición del varón que, al pasar a valorarse como igual a la mujer, ambos ya no podrán continuar estructurados socialmente con criterios de inferioridad o de dependencia. Esta revolucionaria idea tiene, entre otras, su obra fundacional en la “Vindicación de los derechos de la Mujer” en 1790 de Mary Wollstonecraft[5] (1759-1797), que preferimos destacar tanto por su cohesión como su influencia, aunque ésta fuera tiempo después.

Mientras que, de modo silente, surgen las ideas feministas, la concepción más difundida, moderna y evolucionada, que impone la “Revolución Francesa” y su alegato de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, es la del ideario de Rousseau (1712-1778), que defendía que “…es fácil ver que entre las diferencias que distinguen a los hombres, muchas que pasan por naturales son únicamente obra del hábito y los diversos modos de vida que los hombres adoptan en la sociedad. Así, un temperamento robusto o delicado, la fuerza o la debilidad dependen, muy a menudo, más de la naturaleza dura o afeminada en que se ha sido educado, que de la constitución primitiva de los cuerpos. Lo mismo pasa con las fuerzas del espíritu…”. Rousseau, en una primera lectura, parecerá como alguien que vindica la igualdad de sexos; sin embargo ello no es más que una falaz apariencia ya que Monsieur Jacques Rousseau, en su obra fundamental “El Contrato Social”, en 1762, viene a afirmar que los pueblos son soberanos y son ellos los que deben elegir libremente a sus gobernantes, bajo la premisa de “un hombre un voto”; pero, en la realidad, lo que ocurre es que hace una inexorable diferencia entre;

a)     la vida pública (organización y desarrollo social),

b)    la vida privada (esferas personales y familiares) y

sucede que el hombre interactúa en el primer nivel y la mujer en el segundo y, para él, la mujer, socialmente ocupa un puesto inferior al varón y su educación tan sólo deberá estar enfocada para garantizar que cumplan su cometido; criar hijos, ayudar y complacer al varón del que dependen. No concibe que los libros estén escritos para ellas ni que puedan intervenir en cualquier debate o especulación. Lo dicho; “un hombre, un voto”, en el sentido más literal y fraudulento de la expresión, que implica que la mujer carece de la posibilidad de votar. Tengamos en cuenta que el sufragio femenino ha sido aprobado (y revocado) varias veces en distintos países del mundo. Como anécdota, recordar que, en 1776, en New Jersey, se autorizó, accidentalmente, el primer sufragio femenino (se usó la palabra “personas” en vez de “hombres”), pero se abolió en 1807. El voto femenino es un derecho que sólo se alcanza ya entrado el siglo XX y no olvidemos que en Estados, con tanta incidencia universal como los Emiratos Árabes Unidos o el Vaticano, ni tan siquiera hoy, se reconoce la eventualidad del voto a las mujeres.

Lo cierto es que Wollstonecraft sin la difusión, ni el acreditado prestigio y casi sin ninguna repercusión social inmediata, había compuesto un pormenorizado alegato sobre la igualdad de sexos y mantenía que hombres y mujeres deberían ser tratados como iguales, imaginando un orden social basado en la razón, de la que tanto presumía Rousseau y su, ya diseccionado, dogma de “un hombre, un voto”. Ambos dos tenían sus criterios, claro que;

a)                                la teoría rousseauniana únicamente venía aplicada al mundo de los hombres, a tal respecto, afirmaba en su libro el “Emilio o de la educación” que “…uno debe ser activo y fuerte… …la otra pasiva y débil…….establecido este principio de él se sigue que la mujer está hecha para agradar y ser sometida, debe hacerse agradable para el hombre, en lugar de provocarle…”.

b)                                La razón que sostenía Wollstonecraft, implicaba la absoluta, completa e idéntica igualdad de derechos y deberes para ambos sexos y, como consecuencia, se iba a generar una intrínseca e irreconciliable contradicción de ambos razonamientos. Pero lo esencial es que, en definitiva, se estaba abriendo, imperceptiblemente, un fundamental debate casi inédito en la Historia de la Humanidad; el de la igualdad de los sexos,

lo cual no significaba que inmediatamente algo cambiase o, simplemente, se eliminase una perpetuada discriminación, ya que todavía estaba intacta;

1º) la idea de que la igualdad sólo lo podía ser entre los varones y, además,

2º) la idea, hasta hace muy poco tan generalizada como indiscutida, de la superioridad de los hombres respecto de las mujeres.

Reconozcamos que, en Europa, con la Revolución Francesa y el triunfo de las concepciones políticas democráticas, unido a un lento e inexorable avance de las ideas sobre la igualdad de sexos, empiezan a quebrarse los cimientos en que se sostiene el patriarcado como sistema de organización del poder social. Insistimos en que, aunque en sus orígenes, el feminismo pase como una corriente de ideas imperceptible, resultará probable que, en un análisis global de la evolución de la “persona sapiens”, el nacimiento de las ideas vindicativas femeninas puede adquirir una relevancia superior a la propia instauración de la Democracia como sistema de gobierno. Decimos esto porque, como ya hemos visto, la participación de los ciudadanos de ambos sexos en las decisiones públicas ya había existido en algunas culturas que, sin embargo, cuando estas desaparecían inexorablemente se instauraba un estatus inferior de la mujer respecto al varón. Esta última afirmación es plenamente aceptable respecto a Asía, donde en China, Japón o en India, por poner tres ejemplos, esta concepción perdura actualmente. Respecto al continente africano, tanto en su parte musulmana como en el resto, la mujer, en bastantes ámbitos socio-culturales, se acerca más al concepto de mercancía que de persona.

En América del Norte se implantaron, con un ritmo algo diferente al europeo, las ideas de la Igualdad de Sexos. Destaquemos, aunque sea sólo desde un punto de vista gramatical, que en La Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776) no contiene, ni una sola vez, la palabra “mujer”, aunque, curiosamente habla de “…tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación…”[6]. Resulta algo contradictorio que las “Leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza” afecten a algo tan artificial como son los Estados y excluyan a lo que, verdaderamente, es lo natural; la diferencia de sexos. Pero, a día de hoy, la igualdad y la no discriminación de la mujer, en Norteamérica, está bastante asentada en la conciencia ciudadana y personal, ante todo después del impacto social de la obra de Sally McMillen[7] “Seneca Falls and the Origins of the Woman’s Right’s Movement” (1990). Cuestión diferente es la de América del Sur, donde impera la religión católica y donde la mujer está, claramente, discriminada, en cuanto al ejercicio de sus derechos como persona, dependiendo del padre o del marido, según la edad, sin que, el convulso siglo XX haya abierto puerta alguna a los Derechos de la Mujer.

Retornando a Europa, hay que destacar que, con la Reina Isabel Iª de Inglaterra, ya en 1558, se produjo un impulso efectivo y real de las ideas igualitarias entre sexos. Siglos después, la discriminación por razón de sexo mantenía un discurso cada vez menos convincente pero de inexorable aplicación sobre todo si atendemos a que Mary Wollstonecraft, en la segunda mitad del siglo XVIII, ya argumentaba que la razón de una situación social de inferioridad de la mujer tan solo está basaba en la equivocada creencia en la superioridad de los varones y decía que: “…parece que los varones, en general, prefieren utilizar la razón más para justificar los prejuicios que han asimilado, sin saber muy bien por qué…”. Como ya hemos dicho, hay que reconocer que la obra de Mary Wollstonecraft no concitó ningún gran entusiasmo y, más bien, le sirvió para que la llamasen, por ejemplo, “hiena con faldas”.

Repito que una cosa eran las teorías y otra la realidad. Así sucedió que, con la llegada de la “Revolución Francesa” y del “Liberalismo”, las mentalidades sexistas no cambiaban con igual cadencia que se estaba produciendo las reformas políticas. Curiosamente, a la “Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen” (1789) de la Revolución Francesa[8], siguió, en 1791, la “Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne” en la que reclamaba la emancipación de las mujeres y que fue redactada por Marie Gouze, más conocida como Olympe de Gouges[9] (1748-1793) a la que más adelante nos referiremos. En definitiva, resulta evidente que las concepciones patriarcales o, mejor dicho, las creencias relativas a la inferioridad del sexo femenino, se conservaron intactas en la mayoría de los ciudadanos, aunque el Poder Político y Social se fundamentase en criterios democráticos, en los cuales se declaraba la igualdad de derechos entre ambos sexos.

Décadas después, Hegel[10] (1770-1831) escribe la “Filosofía del Derecho”, en 1821, dejando bastante claro que la abolición de los poderes basados en las estirpes es necesaria ya que pueden “apoderarse del Estado”, pero, además, él es el primer pensador, de gran influencia, que sostiene que;

A)                            no es adecuado concebir el matrimonio como un contrato, lo que, sin embargo, no impide que, al mismo tiempo sostenga

B)                            que la familia es la garantía del orden social.

En efecto, Hegel fue el primero en difundir, con una impecable coherencia de ideas, una concepción social basada en el equilibrio de sexos y, en su texto “Fenomenología del Espíritu” (1807) explica la razón de que los sexos, que son realidades del mundo natural, en la especie humana, estén reglamentados, adjudicando mediante esta “reglamentación” de lo natural un arbitrario destino distinto para mujeres y varones, que, al igual que hemos adelantado con Rousseau, sólo concebía que:

a)     el destino de las mujeres es la Familia,

b)    el destino de los varones es el Estado.

Reconozcamos que algo se avanzó porque con Hegel, aunque cada sexo tiene un destino, ello ya no tiene su origen en la biología, sino que se fundamenta en una convención social que delimita las esferas separadas femenina y masculina; es decir, por fin, se consolida la idea de que la pertenencia a uno u otro sexo es, simplemente, una cuestión biológica y, por lo tanto, es el carácter patriarcal de la sociedad el que impone, para cada uno, una función y una valoración social diferenciada. La idea era innovadora, aunque no olvidemos que, ciertamente, reproducía lo que en 1790 de Mary Wollstonecraft, ya sostenía con mayor contundencia. Sin embargo, las teorías de Hegel no son, especialmente, feministas porque, tal y como hiciera Rousseau, son los varones lo que tienen un destino público, mientras que para las mujeres nunca se planteó, seriamente, la posibilidad de que fueran actrices principales de la convivencia social; pero, repetimos que ya no lo hace, distanciándose básicamente del pensamiento rousseauniano, en base a una concepción sexista ni biológica, sino en la premisa de la existencia de un convenio o costumbre social. Este enfoque representaba cierta innovación, ahora publicitada y difundida, pero la difícil lectura de Hegel, así como su enciclopédica obra, impidió que, uno de sus seguidores, apellidado Marx, no entendiera esto.

Saliendo un momento del discurso filosófico masculino, recordemos que, en aquella época, los incipientes “Movimientos Feministas y Sufragistas” estaban dirigidos por mujeres de procedencia burguesa. Pese a que casi todos los planteamientos feministas eran interclasistas, las ideas de la igualdad de los derechos de ambos sexos nunca consiguió movilizar a las mujeres trabajadoras y ello se tradujo en un patente desinterés por algo tan confuso y poco realista como, por entonces, era la “Liberación de la Mujer”. Algo más grave es que los primeros ideólogos del movimiento obrero alimentaran unos criterios tan incoherentes como inaceptables respecto a los derechos femeninos. Ferdinand Lasalle (1825-1864) mantenía, rotundamente, que una mujer igual en derechos a un hombre significaría “…el fin de la institución del matrimonio, la muerte del amor y la ruina de la raza humana…”. Para Pierre-Joseph Proudhon (1809-1864) incluso las cosas estaban, todavía, más claras: “…no hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o furcias…”. Con escasa convicción y con menos resultados Karl Marx (1818-1883), Friedrich Engels (1820-1895) y August Bebel (1840-1913) abordaron, de forma casi incidental, “la cuestión de la mujer” como, literalmente, decía Karl Marx para referirse a la “liberación de la mujer”[11]. Engels en su libro “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” (1884) equiparaba la dominación de clase con la dominación de la mujer por el hombre. Sin embargo para él, como para Marx, la emancipación de la mujer no se constituía como un objetivo prioritario ni principal y consideraban que sólo se haría realidad tras una revolución socialista que liquidara el capitalismo. En consecuencia, la lucha de las mujeres debía subordinarse o, como mucho ir unida, a la lucha de clases. Por su parte, los fundadores del socialismo científico entendían que la base fundamental de la emancipación femenina era su independencia económica frente al hombre, valorando esto, sutilmente, como una “conquista”, pero nunca como un Derecho Fundamental.

Para concluir estas líneas puedo afirmar que, desde Hegel hasta nuestros días, de manera tan escueta como real, se puede afirmar que;

a)     las mujeres ya aparecen como seres con capacidad jurídica y son sujetos de derecho,

b)    se consolidan, teórica y legalmente, los conceptos de la igualdad y de la no discriminación por razón de sexo,

c)     se produce cierto auge, intermitente, disperso, confuso y más reivindicativo que científico de las ideas feministas.

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

themis@ramonmacia.com

www.ramonmacia.com


[1] Véase en internet: http://www.adn.es/ciudadanos/20090205/NWS-2441-violencia-machista-mucientes-craneos-arqueologia.html

[2] Resulta desoladora la mitología griega que, literalmente, está sembrada de episodios en que los dioses son violentos y agresivos hacia las mujeres, a las que, con habitualidad, raptan y violan. Son pocas son las ninfas o las mortales que pueden escapar del acoso de Zeus y de las exigencias sexuales de los demás dioses. Como excepción, se narra el caso de Dafne, una ninfa que, queriendo escapar del dios Apolo, se trasforma en laurel y gracias a ello evita ser violada. Resulta interesante la lectura de, “…The Lot of the Hellenic Women…” editado por la Universidad de Fordham.

[3] La Virgen María es la madre de Jesucristo, mediante una “Inmaculada Concepción”, que se configura en un dogma de fe de los católicos y, a diferencia de todos seres humanos, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre del “pecado de la carne”, o, en otros términos, de todo tipo de relación sexual.

[4] Con mucha facilidad se podrían transcribir infinidad de citas degradantes de la condición de mujer contenidas en la Biblia; solamente reproduciremos lo que consta en Corintios, 11- 3, 7, 8 y 9, que dice que: “…quiero que sepáis que Cristo es cabeza de todo varón, y el varón es cabeza de la mujer… …porque el varón no debe cubrirse la cabeza, porque él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón… …porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón…”. Para Aristóteles; “…la mujer es un “varón mutilado”. Su alma era inferior a la del varón, como lo era también la de los animales…”. Sobran los comentarios y queda la duda sobre si tuvieron madre los que escribieran estos dislates.

[5] Mary Wollstonecraft fue una filósofa y escritora británica. Su texto más conocido es “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, en el cual argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que tan sólo puede parecerlo debido a que no han tenido acceso a la educación apropiada. Como curiosidad, es la madre de Mary Shelley, autora de la novela “Frankenstein”. Wollstonecraft, desgraciadamente, murió a los 38 años.

[6] Se puede comprobar en; http://www.ushistory.org/declaration/document/index.htm

[7] Sobre su actividad en la investigación del feminismo en los Estados Unidos se puede consultar; http://www.davidson.edu/academic/history/historyweb/Faculty/sally_mcmillen.htm

[8] En esta Declaración, en ninguno de sus 17 artículos, aparece mencionada la palabra “mujer”, pese a que el artículo 6 mantenga que; “…todos los ciudadanos son iguales ante ella (la Ley), todos son igualmente admisibles en toda dignidad, cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos…”. Se cita siete veces la palabra “hombre”. Véase http://www.der.uva.es/constitucional/verdugo/declaracion_fr_1789.html

[9] Olympe de Gouges, acusada de traición a la Revolución, moriría, precisamente por sus ideas feministas, guillotinada en París el 3 de noviembre de 1793.

[10] Georg Wilhelm Friedrich Hegel, 1770 – 1831, es célebre como un filósofo alemán muy oscuro, pero muy original y, en todo caso, en la historia de la filosofía es considerado por la Historia Clásica de la Filosofía como el representante del idealismo filosófico.

[11] Curiosamente el himno de la Internacional, como hiciera Rousseau eludiendo la palabra mujer en su, ya aforismo, “…un hombre un voto…”, dice que “…el hombre del hombre es hermano, derechos iguales tendrán…”.

ALGUNAS PUNTUALIZACIONES EN RELACIÓN A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


ÍNDICE

I º .- INTRODUCCIÓN.

I º .- I º .- UN POCO DE congruencia.

Mujer maltratada con un bastón (Goya) (2)


II º .- LA VIOLENCIA DOMÉSTICA; GENERALIDADES.

II º.- I º .- LOS FACTORES BÁSICOS DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.

II º.- II º .- LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y FACTORES SOCIALES.

II º.- II º .- I º .- EL “ENCUBRIDOR” EN EL ÁMBITO DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES.

II º .- III º .- LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LOS FACTORES FÍSICOS.

III º.- EL CONCEPTO Y LA TIPOLOGÍA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER “.

III º.- I º .- EL CONCEPTO JURÍDICO VIGENTE DE LA “VIOLENCIA DE GEnero “.

III º – II º.- LA TIPOLOGÍA JURÍDICO VIGENTE EN ESPAÑOLA RELACIÓN A LA “VIOLENCIA DE GÉNERO”.

III º .- III º .- OTRAS POSIBLES TIPOLOGNIC EN RELACIÓN A LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

IV º .- OTRA CONFIGURACIJURÍDICOS DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. GENERALIDADES.

IV º .- I º.- EL CONCEPTO DE LA PERSONALIDAD.

IV º .- II º .- UNA TIPOLOGÍA diferenciada DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER “.

IV º .- III º .- LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER” COMO UNA CONDUCTA ESPECÍFICAMENTE ESTRUCTURADA.

IV º .- IV º .- LA HABITUALIDAD ES LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER “.

V º .- UNA ConcepciónÓN ALTERNATIVA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER “.

VI º .- LOS ELEMENTOS BÁSICOS DE NUESTRA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

VII ºCONCLUSIONES .-.

 

I º .- INTRODUCCIÓN.

En estas líneas vamos a TRATAR de los Delitos específicos de “Violencia de Género” e Intentar desentrañar Algunos aspectos poco evaluados en el análisis jurídico que, de forma imprecisa Generalmente, se hace de dicho concepto, de las Naciones Unidas nuestro modesto entender. Dado que en España la Ley que regula esta materia se denomina “Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”; Conviene Analizar el nombre de la propia Ley y, para ello, examinemos lo que, en medicina y en gramática, es “género “Y lo que es” sexo “.

I º .- I º .- UN POCO DE congruencia.

Humildemente, pero enérgicamente, Debemos rechazar el concepto de “Violencia de Género”, tan al uso hoy en día, pues, basta con mirar Cualquier Enciclopedia, para entender que el término “género”, en medicina[1] Y en gramática[2], Es una Característica arbitraria de los sistemas lingüísticos Constituye y, simplemente, una clasificación nominal. En las lenguas indoeuropeas tipicamente el número de géneros Fluctuaciones entre dos y tres, masculino normalmente, femenino o neutro. Otras lenguas, como las lenguas bantúes, el número de clases nominales supera la decena. El género, pues, es, tan solo, un elemento de la lingüística de cada idioma referido, genéricamente, de las Naciones Unidas Cualquier Objeto o calificación, y no guarda ninguna conexión directa o Necesaria en Relación con el sexo biológico[3].

Basta con mirar en un manual de gramática para saber que los conceptos y los objetos inanimados se diferencian por el género, Mientras que los seres vivos, En su mayoría, se distinguen por el sexo (véanse notas finales 1 y 2). Resulta patente que los seres humanos Difícilmente tendran género, sexo tan solo Tienen[4]. El sexo, en cada persona, se traduce en una determinada Identidad sexual, Que es la conciencia propia e inmutable de Pertenecer A UN sexo u otro, es decir, ser Varón o Mujer[5]. En la identidad sexual, Implicados Están multitud de Factores, entre los que podemos destacar el psicológico, social y biológico y-Dentro de este último-el gonadalcromosómico, Y Genitales hormonales. Los humanos, indubitadamente, desde el punto de vista lógico, si bien ello no implica que gramatical Tienen MEDICO Y, pues, sexo, Dentro de los dos sexos, masculino y femenino – Orientaciones existan o atracciones sexuales diferenciadas.

Basta ya de hablar de “Violencia de Género[6]“Y, en cierto modo, tratar a la Mujer como Objeto de las Naciones Unidas más que como una persona. De Hecho, la denominación española para esta conducta es tan incongruente como única[7]. En definitiva, un poco Resulta inadecuado que, Cuando el Parlamento Español aprobó la Ley Orgánica 1 / 2004, de 28 de diciembre, De Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género[8] nadie cayera en la cuenta de que empezaban mal, pues, ya en el título de la propia Ley privaban a la mujer, exagerando los términos, inconsciente y sutilmente, de su cualidad de persona. Sobran los comentarios o deducir que la referida Ley protege solo a las mujeres del “género humano”[9].

II º .- La violencia doméstica; GENERALIDADES.

Como veremos en los epígrafes y siguientes y la violencia, en general y en particular la doméstica y La que se ejerce contra la mujer participa de Factores, características y elementos comunes, Cuya presencia o ausencia nos servira para su definición y categorización. , Y luego lo expondremos detenidamente, Desde ya podemos anunciar que la “Violencia contra la Mujer” tiene tan Ciertos Rasgos diferenciales y específicos, que hacen que résulte Tan Necesario como útil, Aislar, adecuadamente el concepto de otras figuras próximas y que, con alguna frecuencia, se confunde.

II º .- I º .- LOS FACTORES BÁSICOS DE LA VIOLENCIA DOMESTICA[10].

Pueden tener las causas del comportamiento violento, en el ámbito doméstico,[11];

a) un componente endógeno (una forma de ser violenta, innata o aprendida en la infancia o la juventud-Probablemente por imitación de comportamientos similares OBSERVADOS en el propio hogar – o bien Pueden Tener

Los b) un carácter exógeno: Entre ellos, citemos, por ejemplo, el abuso del alcohol o de las drogas, la inadaptación al medio familiar, los fracasos o falta de perspectivas laborales, etc, o, finalmente, y en la parte de alcalde casos, lo normal es que se de

Una mujer mezcla de los dos componentes: carácter violento innato o aprendido y situación proclive una demostración de la fuerza física o psíquica maldad para Mantener Obtener o El poder en el ámbito doméstico-para Demostrar Cierta Superioridad, casi siempre del varón sobre una c).

Sin embargo, hemos de Reconocer que, frecuentemente resultará Difícil separar las causas y consecuencias de las, ya que crecer en una familia en la que la mujer es victima de maltratos es la vía habitual por la que el ciclo de la violencia se perpetua de generación en generación. Y no olvidemos que, además, ser testigo de la Violencia Doméstica También Contribuye a la violencia en general, en el sentido de que los niños acaban por Identificar la violencia como el medio idoneo para resolver un conflicto.

II º .- II º .- LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y FACTORES SOCIALES.

En nuestra cultura, también, podemos Distinguir Ciertos componentes sociológicos que Favorecen el Desarrollo de la Violencia Doméstica y, en concreto, la “Violencia contra la Mujer”[12] Por ejemplo así:

a) un machismo pasado de moda, pero no tanto como quisieramos,

b) una mala interpretación del derecho de corrección,

c) una Tendencia generalizada hacia el abuso del alcohol que, socialmente, está bien visto o, Cuando menos, es tolerado sin reproches serios y, finalmente,

d) La obligada convivencia-e impuesta-entre padrastros, hijastros, hermanastros … En consecuencia de uniones entre personas separadas o Divorciadas.

Resulta más que Evidente que, en la sociedad española, Cuando Estos Factores ambientales se traducen en “Violencia contra la Mujer” no se Producen, casi nunca, una Respuesta Adecuada[13]. Más bien existe un alto grado de complicidad o, cuanto menos, un clamoroso silencio, que analizaremos en el siguiente epígrafe. Antes de ello, y como prolegómeno a lo que expondremos sobre el “Encubridor”, vale la pena recordar una Ellie Wiessel, Premio Nobel de la Paz de 1986 y superviviente de un campo de concentración nazi, decía Cuando, que “… Ante las Atrocidades Tenemos que tomar partido. La Posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima. El silencio Estimula al verdugo, nunca al que sufre …”.

II º .- II º .- I º – EL “ENCUBRIDOR” EN EL ÁMBITO DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES[14].

No parecer Se Debe De Nos exagerado decir que esa complicidad, ese silencio al que nos acabamos de referir, constituye, al fin y al cabo, una conducta, que Pudiera ser calificable como encubrimiento de un delito[15]. Dicho esto, si analizamos La cuestión Resulta que, Cuando una mujer es maltratada, el Hecho socialmente se concibe, como una situación externa, ajena y Básicamente familiar, doméstica o conyugal y que, excepto a esa mujer, nadie Afecta la ONU[16]. Ese cruel silencio bien lo Podría colapsar el Legislador Español: pensemos en qué pasaría si, por imperativo legal, todos nos pudiéramos convertir, En un momento dado, en Víctimas legales del tipo de violencia que Examinamos. La vía seria la siguiente; Imaginemos que el Código Penal incluyera un artículo con el siguiente contenido:

“… El que Tuviera conocimiento directo y cierto de hechos que pudieran ser constitutivos de Delitos o Faltas del artículo XXX[17] y no lo denunciara a la autoridad oa sus agentes Será castigado con la pena XXX, si en su conducta concurren los Siguientes requisitos:

a) Que efectivamente dejara de Prestar Asistencia Cualquier otra o el auxilio que la Víctima Pudiera precisar.

b) Que se acredite que su conocimiento del maltrato se Refiere A UNA habitualidad en la conducta delictiva referida y no a uno o varios actos carentes de continuidad delictiva … “.

Seguramente, esta imaginaria norma penal trasladaría del Ámbito terminantemente particular, familiar, doméstico, conyugal … Al Ámbito general de la Violencia contra la Mujer y, en su consecuencia, ya seria la propia Coerción de ese imaginario delito de encubrimiento lo que impulsaría al vecino, al Padre, al cuñado oa la compañera de trabajo, (ante la Posibilidad de un engorroso Juicio penal, por más que solidaridad) a frenar ese delito de “Violencia contra la Mujer”, que aparentemente, ni ven ni oyen, pero que relatarán la indecentemente, ante las cámaras del una televisión[18] Cuando el coche fúnebre está llevándose a Otra mujer asesinada …

Además, es que, por otro lado, nuestro imaginario artículo Tendría un carácter coercitivo en la mente del Agresor conyugal, ya que se configurará, también, un control de su impulso criminógeno, al advertir que su conducta Le puede reportar Algún rechazo de su contexto vitales Y porque, Seguramente, un efecto colateral de este delito, imaginado, seria el de diluir cierto grado de connivencia social en que sus Agresiones A Una mujer Están, en parte, asentadas. Hay que recordar que, en gran medida, el Agresor doméstico vive repugnante del crédito que le vienen otorgando respetuosos sus vecinos. Y no podemos olvidar que la propia noción de “familia” hasta hace muy poco, era entendida como el espacio privado por excelencia, donde los cónyuges Alcanzan su pleno desarrollo y OBTIENEN el apoyo y la solidaridad de su pareja. Pues bien, es esta concepción sesgada de la realidad familiar es la que ha limitado la Posibilidad de que todos asumiéramos que existe otra cara de la familia; la de un entorno peligroso en el Cual También SE PUEDE Experimentar miedo, inseguridad, Daños, lesiones y muerte.

En realidad, para Abordar este problema nos tenemos que Enfrentar A Un problema de educación social, o mejor dicho, de modificación de la conducta social y no olvidemos que el Código Penal es la más rudimentaria, un par que La Efectiva, herramienta que se conoce Para ello, aparte de los Diez Mandamientos, que, por el grado evolutivo que se encontraba la sociedad, en la época de Moisés (año 1.200 antes de Jesucristo), no hay muchas sancionaba conductas que hoy son Delitos Graves, entre ellas, las que examinaremos ahora.

II º .- III º .- LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LOS FACTORES FÍSICOS.

El cerebro de un varón y de una mujer tiene Aspectos fisiológicos y de comportamiento Claramente diferenciados. En el Sistema Nervioso de ambos cerebros existe[19]:

a) El Sistema Autónomo, que se encarga de regular Aspectos cuentos como el ritmo cardíaco, la respiración o la sudoración y que se activa, de forma autónoma Cuando incidentalmente en la persona determinados impulsos exógenos.

b) El Sistema Límbico: que, situado bajo la corteza cerebral, es el responsable de las emociones y, Dentro de ellas, por ejemplo, las Disputas o las peleas de pareja.

Examinemos Que, Cuando una pareja entra en desacuerdo ambos sistemas-autónomo y límbico-se ponen en funcionamiento tanto en la mujer como en el hombre. Primeramente lo hace el límbico, básicamente, para rechazar o imputar el Hecho o La cuestión origen de la disputa de la pareja, por ejemplo la sensación de haber sido Engañada. Cuando el sistema Límbico ya se ha activado, además de generarse la discusión, se pone en marcha el Sistema Autónomo, que, en este caso, acelerará la respiración, elevará el tono de voz y provocará movimientos rápidos o violentos de las extremidades. Hasta ahora, ambos sistemas, son, en general, iguales en el cerebro femenino y en el masculino. Y, pasado unos minutos, Puede terminar la disputa, por ejemplo, con una aceptación de una disculpa o una reconciliación.

Pero aquí viene la diferencia; Mientras que el Sistema Autónomo del cerebro masculino se desactiva al tiempo que se diluye el impulso que lo puso en marcha, Resulta que, en el cerebro femenino, por el contrario, el Sistema Autónomo es mucho más lento en su Desactivación. Es decir, los Aspectos espontáneos de la agresividad femenina se Mantienen activos en la desactivados y Mujer en el varón, ya acabada una disputa puntual. Ello tiene como consecuencia algo que todos hemos Podido ver en alguna ocasión. “Las Hechas pasos” y al cabo de unos minutos, es frecuente que la mujer reproche A su pareja, por ejemplo, Un hecho ocurrido hace meses, sin conexión aparente o explicación lógica alguna, con el que, momentos antes Generó La disputa inicial. Ante el inesperado y novedoso reproche Puede valorar el varón que la mujer “tiene ganas de pelea” y ello o bien genera una nueva respuesta Agresiva del mismo o bien un desentendimiento (dependiendo de las circunstancias expuestas en el epígrafe II º .- I º. ). Pasado un corto espacio de tiempo el Sistema Autónomo de la Mujer vuelve a la normalidad y, entonces, y Ella Misma minusvalora pierde todo interés en TRATAR sobre la segunda disputa. Pero, puede ser, que su conducta cambiante (primero puso fin a la disputa el parrafo inicial, pasados unos minutos sacar otro aspecto de fricción) haya vuelto una activar los Sistemas y Autónomo Límbico del varón, entonces que Actúa de forma violenta ante la Mujer Indefensa Y, ahora Será muy fácil que nos hallemos ante un posible caso de “Violencia contra la Mujer”[20].

Este desfase en la Desactivación del Sistema Autónomo en uno y otro sexo, explica la mecánica de infinidad de discusiones conyugales en las que, aparentemente, pareciera que la mujer busca el Enfrentamiento, pero esto no es así, al menos conscientemente, esto es una simple exteriorización de que su Sistema Autónomo se desactiva más lentamente que el de su compañero varón y, sin duda alguna, no existe en ella “voluntad de perpetuar la desavenencia inicial, pero Actúa obligada por el impulso de su, todavía, acelerado Sistema Autónomo. Esta Diferencia entre ambos Sistemas Nerviosos del cerebro, sobradamente conocida en Neurología, serviría para explicarnos infinidad de Agresiones conyugales.

III º .- EL CONCEPTO Y LA TIPOLOGÍA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Legalmente vigente sobre Muy brevemente, antes de entrar en la exposición de nuestra concepción personal, diferenciada de la la “Violencia de Género”, hemos de concretar este concepto tanto como los tipos o categorías de la misma.

III º .- I º .- EL CONCEPTO JURÍDICO VIGENTE DE LA “VIOLENCIA DE GÉNERO”.

En España, La EXPOSICIÓN DE MOTIVOS de la Ley Orgánica 1 / 2004, de 28 de diciembre[] de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que describen “… SE TRATA DE una violencia que se dirige sobre las mujeres por el Hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus Agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y Capacidad de decisión …”. Esta es la escueta definición jurídica que tenemos en España, fruto del Debate Parlamentario de la Ley referida. Desde un punto de vista jurídico También, pero más preciso, podemos decir que Constituye la Violencia sobre la Mujer o Violencia contra la mujer los actos violentos Donde el sujeto activo y el varón es el sujeto pasivo una mujer que, socialmente, es esposa o “Pareja sentimental”[21] Agresor y del que ha de Tener la configuración que veremos en el apartado IV º .- III º. Concretamente, la Violencia contra la mujer ha sido definida por la Asamblea General de las NACIONES UNIDAS[22] Con estas palabras “… Se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino o Que tenga Pueda Tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, Así como las Amenazas de cuentos actos, la Coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se Producen en la vida pública como en la vida privada … “.

Aunque nosotros discrepamos Profundamente, como expondremos seguidamente, en España es Usualmente aceptado que el término “Violencia de Género” Engloba, tan solo, la violencia física y la psicológica[23]. Pasemos a Analizar, con Algún detalle, esta doble tipología de la, opinamos nosotros, mal llamada “Violencia de Género”.

III º .- II º .- LA TIPOLOGÍA JURÍDICA ESPAÑOLA VIGENTE EN RELACIÓN A LA “VIOLENCIA DE GÉNERO”.

Hoy en día se considera, por convención imperativo legal y social, de forma casi Unánime, que el término “Violencia de Género” se Refiere Exclusivamente a;

1 º) La violencia con resultados físicos, Aquí, por violencia se ha de entender la violencia que implica el uso De cierta fuerza física y tiene como resultado una “lesión corporal” que, medicamente, Consiste en una herida, daño o cambio patológico de un tejido corporal o bien En cualquier anomalía locales, visibles, de los tejidos de la piel, como una herida, o una llaga o quemadura.

2 º) La violencia con resultados psicológicos, Que es la que Resulta equiparable a la Intimidación, o al quebrantamiento de la Libre Voluntad de la mujer. En el fondo, esto es un concepto jurídico redundante ya que en el artículo 172 del Código Penal ya se define una conducta similar, como delito de coacciones, en los términos siguientes “… El , Sin estar legítimamente autorizado impidiere Que un otro con violencia hacer lo que la ley no prohibe, o le compeliere un Efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto … “[24].

III º .- III º .- OTRAS POSIBLES TIPOLOGIAS EN RELACIÓN A LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Personalmente el autor de este texto no está, en nada, de Acuerdo en lo concerniente a la exclusiva Existencia de tan sólo dos clases de Resultados de la violencia machista contra el sexo femenino[25]. Con tanta facilidad como certeza podriamos hacer otra clasificación de los tipos de Agresiones o actos violentos. Pongamos, por ejemplo[26], La siguiente:

1 º .- La violencia física: Se caracteriza Porque lesiona el cuerpo de la mujer, que precisará de un periodo de curación y, casi siempre, sus Efectos perceptibles por hijo Terceras personas, en particular, por médicos. SE PUEDEN Manifestar en un amplio abanico de actos que va desde los empujones, una los golpes, las heridas y una, en Algunos casos, a la muerte.

2 º .- La violencia psicológica: Puede consistir en humillaciones, insultos, menosprecios y en general Cualquier acción que causa un daño patológico en la estructura psicológica de la mujer y que precisará de una terapia psicológica para su curación.

3 º .- La violencia económica: En ella el Agresor se hace dueño y el patrimonio CONTROLA, la economía, los bienes y el dinero de la mujer, su pecado provocando Consentimiento expreso y, siempre, un empobrecimiento de la víctima.

4 º .- La violencia social: Que se caracteriza por un control o dominio abusivo de los Actos sociales, comunitarios y / o públicos de la Mujer, una obligándola Criterios Adoptar, conductas, formas o actitudes no queridos por ella, dañando, entre otras facetas, su heteroestima.

5 º .- La violencia sexual: Se Producen Cuando el cuerpo de la mujer es Utilizado para el exclusivo placer del Agresor sexual, sin mediar un contundente rechazo de la victima, ni Causar lesiones externas (véase el penúltimo Párrafo del epígrafe III º .- I º)[27].

6 º .- La violencia verbal, Que Puede tener lugar tanto en la, esfera pública como privada y en qué consiste la Utilización en Relación a la Mujer, de palabras o expresiones vejatorias o tambien en la atribución a ella de conductas impropias o deshonrosas.

7 º .- La violencia moral, Este concepto que englobaría todos los otros tipos de actos violentos contra una mujer inclasificables y que se ha de diferenciar de la violencia psicológica Porque géneros PERJUICIO o un daño moral, que no mental o sicológico y, además, siempre Resulta Difícil definición de categorización y ya que los elementos QUE INTEGRAN este daño moral dependencias de la propia situación en que se genera el mismo lo que hace que un concepto residual de mar e inclasificable. Sin embargo, esta violencia moral resultará Fácilmente definible y encuadrable, típica o, si se examen, no por sus actos sino por sus Consecuencias, que SE PUEDEN Catalogar en las siguientes:

- El sentimiento de ausencia, de carencia, de una evaluables aptitud psíquica,

- El sentimiento de ausencia, de carencia, de una aptitud física evaluables.

- El de la sensación perdida, irrecuperable, de una expectativa,

- La sensación Duradera, de inseguridad,

- El sentimiento de ausencia, de nostalgia, Respecto a algo apreciado por la mujer.

- El sentimiento de depresión de la autoestima,

- La Limitación de las expectativas sociales ya adquiridas,

- El sentimiento de la dignidad vejada,

- El sentimiento de la privacidad violada,

- Los sentimientos de vergüenza Peña, culpabilidad o inferioridad,

- El sentimiento de incapacidad, ante determinados eventos,

- Las conductas compulsivas de la Mujer, generadas por el Agresor,

- Los síndromes de ansiedad y / o ansioso-depresivos,

- Las alteraciones del sueño,

- El consumo compulsivo o adicción a fármacos o drogas,

- El síndrome permanente por Demostrar la inveracidad de lo imputado por su Agresor,

- La inseguridad o la incapacidad para debatir o Intervenir en determinadas Cuestiones o conceptos,

- El aminoramiento de la garantía ante Terceros personal,

- Y, en general, Cualquier efecto constatado de Deterioro de la íntima confianza o de la seguridad personal de la mujer.

Para este autor las categorías de Daños o lesiones anteriormente citadas SE PUEDEN ampliar si se considerase, como yo considero, la Agresión a la mujer como Aquella que causa Cualquier desintegración o Deterioro de la Estructura de la personalidad de la víctima. La “Personalidad” es la auténtica clave de la definición de este delito. De ello pasamos a hablar INMEDIATAMENTE.

IV º .- OTRA CONFIGURACIJURÍDICOS DEL DELITO DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES. GENERALIDADES.

Somos, de soja, muy Consciente de que la exposición que viene a Continuación choca frontalmente con la Legislación tanto como con la Doctrina y la Jurisprudencia que, sobre la “Violencia de Género”, impera en España. En mi defensa personal puedo decir que las conclusiones a las que llego:

a) Cada dato que aporto, Y los que lo aportado anteriormente, Están avalados por otras voces más autorizadas que la mía, como se habrá de Comprobar en la Notas Finales que acompañan este texto y

b) Proceden de Cientos de Declaraciones que tomé en mi calidad de Magistrado de Instrucción A Mujeres Víctimas de maltratos.

IV º .- I º .- EL CONCEPTO DE LA PERSONALIDAD.

La personalidad es el patrón de pensamientos, sentimientos y conducta Presentación de cada persona, En particular, y de forma exclusiva, y que persiste a lo largo de toda su vida. Freud, pensaba que la personalidad era el resultado de la Resolución de los consientes y de los Inconscientes de las personas, además de las crisis del Desarrollo. Alfred Adler mantenía una perspectiva muy DISTINTA de la personalidad de la que Tenía Estudio de Freud y las Fuerzas de las Naciones Unidas que contribuyen Estimular un crecimiento positivo ya motivar el perfeccionamiento personal, Se considera un Adler como el primer teórico humanista de la personalidad. Esta teoría humanista de la personalidad, hace Hincapié en el Hecho de que los humanos Están motivados POSITIVAMENTE Y para Progresar hacia Niveles superiores en los valores que su entorno considera positivos. Y Motivación Dicha dicho progreso es el núcleo de la personalidad de cada uno.

Otra teoría, es la de la Tendencia de la auto-realización en la que, según Rogers, la personalidad es el impulso del ser humano para configurar Sus Propias Concepciones tanto de sí mismo, como de su entorno. La teoría de la realización, en el concepto de la personalidad, se fundamenta en que el ser humano responde al impulso de Desarrollar su potencial biológico ya Convertirse en aquello que considera intrínsecamente Que puede Llegar a ser[28].

Existen muchas más Teorías, que, en este escrito, no mencionaremos. Sin embargo, y esto es lo importante, nosotros mantenemos que el “bien jurídico protegido” en los Delitos de “Violencia contra la Mujer”, no es ni su Integridad física, ni la psicológica, sino que, pensamos humildemente, la propia personalidad de la, mujer que es lo que el varón maneja o destruye en Limitaciones, CONTROLA, su victima, la mujer[29]. Esta es la esencia de nuestro Planteamiento Y por eso, como veremos en el epígrafe V º, no consideramos Necesaria la concurrencia de ninguna lesión o daño para la consumación del delito analizable ya que es para siempre autónomo Respecto a un resultado lesivo.

Concretando y Siguiendo el razonamiento del acreditado psicólogo Jorge Corsi, el control sobre la personalidad de la mujer es el Objetivo que Constituye esta acción delictiva. Por eso, para nosotros, no hay nada Resulta sorprendente que del análisis del discurso de quienes ejercen violencia contra la mujer (y también del de muchas Víctimas) se deduce, con claridad Cierta, Cuestiones dos;

a) la ya manifestada de que la parte el alcalde de las conductas violentas Tienen como meta ejercer el control sobre la conducta de la Mujer y Víctima y

b) La Existencia de una Justificación, personal y social del delito que, Mediante la forzada y Falsaria injerencia de objetivos cuentos como “disciplinar”, “Educar”, “hacer entrar Razón”, “poner límites”, “Proteger”, “tranquilizar “,, etc … a la Mujer[30].

En concordancia, en lo esencial, con lo dicho anteriormente el magnífico estudio de Inés Alberdi y Natalia Matas[31] que dice “… En Viena, el año 1993, la ONU Reconoció los derechos de las Mujeres como derechos humanos y declaro que la Violencia contra las mujeres Supone una Violación de los Derechos Humanos. Se define como violencia contra Las Mujeres Cualquier acto que suponga el uso de la fuerza o con la Coacción Intención de Promover o de perpetuar relaciones jerárquicas entre los hombres Y las mujeres. Podemos decir que, a partir de este momento, y con el Refuerzo de la conferencia de Beijing, el fenómeno de la de ONU en 1995, la violencia de género que denunciaban los colectivos feministas se consagra Internacionalmente como problema social. Adquiere una definición clara y se situa Dentro del campo de los Derechos fundamentales y humanos de la Igualdad de Oportunidades. El Consejo de Europa en sus documentos aconseja denominar todas las formas de violencia y malos tratos como «Violaciones de las Naciones Unidas los derechos de la »persona, para quebrar sus connotaciones sexuales o familiares y poder entrar en una valoración más pública de las denuncias por Dichas Agresiones. Sin Definir la Violencia contra las mujeres como un atentado contra los derechos humanos no es posible considerarla como delito ni medir la incidencia que tiene. Nosotras creemos que la violencia que no ha Aumentado Sino, una Raíz de la nueva definición social de La Violencia contra las mujeres y su tratamiento legal, mediático y político, se ha producido un efecto y la atención que ha Hecho que hace más visible Pensar en un Aumento de la Violencia en los últimos años … “.

IV º .- II º .- una tipología diferenciada DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

En realidad, el problema radica en la concepción jurídica que se Tenga del concepto de “Violencia de Género” o de “Violencia contra la Mujer”. Para el que escribe, con una concepción muy alejada de la legalidad vigente, se considera que el delito Consiste en un desarrollo progresivo, Creciente y repetitivo de una conducta concreta del Agresor. Por ello, un simple acto aislado de desacuerdo, de conflicto o de Discrepancia, con INCLUSO Algún grado de lesión, en una pareja, no constituye, A mi entender, “Violencia contra la Mujer”, ya que es este un concepto y un delito muchísimo más complejo, tal y como ahora expondremos.

Evidentemente, Pueden existir lesiones o maltratos que no sean los constitutivos de una “Violencia contra la Mujer” (DEBIDO a la Inexistencia de las fases que vamos Definir INMEDIATAMENTE), sino sólo hechos puntuales que Merecen otra respuesta específica sociales y penales de represión de la conducta del Agresor, diferente de la Aplican los llamados “Juzgados de Violencia de Género”, en España. En otras palabras, rechazamos, de plano, el arquetipo de Cómodo QUE CUALQUIER disputa conyugal se encuadra Dentro de la “Violencia de Género”[32].

IV º .- III º .- LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER” COMO UNA CONDUCTA Específicamente ESTRUCTURADA.

Ya he repetido que, para nada, comparto el Sistema jurídico vigente en España. Frente a esta Legislación, con toda humildad, considero que la “Violencia contra la Mujer” no es un acto concreto, ni tampoco un resultado, ESTE Aunque se traduzca en un uxoricidio, por ejemplo, estructurada y China entre el desarrollo específico de una actividad progresiva y que, escuetamente, se divide en tres fases[33]:

1 º) Inicialmente, una conducta, casi imperceptible, qué consiste en modificar, sin tumbas ni acciones exteriorizadas, la libertad personal de la víctima. Esta fase, que en términos de la profesora Leonore Walter[34], Se denomina “Acumulación de la tensión” TIENE LA Característica esencial de la progresiva Limitación o desestructuración de las Cualidades ligadas a la personalidad (honor, autoestima, dignidad, libertad …) de la mujer elegida como Víctima Y que, siempre, es única. Esto es, habitualmente, se efectúa Mediante una “cuasi-consentida” aceptación, o pacto, más o menos configurado Cuándo se inicia la relación de la pareja. En esta fase, nunca se llegará, Agresor El porqué no lo pretende, un total de un dominio de la conducta ajena, más bien el varón evitará este resultado, Aunque la futura Víctima lo ponga A su Alcance, o, tal vez, lo propicie (En el ámbito de la violencia económica, muy frecuentemente).

2 º) La segunda fase es la llamada del “Estallido de la tensión”, Se que se materialización en actos de forma inopinada (en el tiempo y en la motivación) y que, casi siempre, se habrán de concretar en alguna de las múltiples tipologías agresivas descritas en el epígrafe III º .- III º.; Entonces que consuman, (Casi nunca Surgen en grados de tentativa o frustración) inexorablemente y, siempre, repetimos, de modo sorpresivo, mujer inesperado e insospechado por la Víctima y[35].

3 º) La tercera y última fase, siguiendo a la profesora Walter, es la del “Arrepentimiento y perdón”. Esencialmente Consiste en una táctica del Agresor, para poder continuar con la situación de dependencia / dominación ya consolidada, y asimismo También Lograr Evitar la denuncia. Su Finalidad es esencial para Obtener y Mantener siempre lo que definitivamente, es el núcleo central de la Violencia contra la mujer, “la habitualidad y la Permiso” en el dominio de la personalidad de su víctima. Se exteriorización en actos de Arrepentimiento del Agresor, en promesas de modificación de la conducta o en regalos y halagos a la víctima.

Ejecutadas estas tres fases, al fin, el Agresor ya OBTIENE su propósito criminal; Arbitrario El dominio de la personalidad de la mujer Mediante dos tipos de actividades continuadas:

Una y Mujer) Las de Destrucción de la estructura de la personalidad de la

b) Las que configuran la habitualidad y la Continuidad, asentada en actos de “Arrepentimiento y perdón”, embaucador siempre, torticero y mendaz, que lograrán perpetuar el ejercicio de su acción impidiendo delictiva, por ejemplo, la denuncia de los hechos a la Policía , ya que, para entonces, la mujer Carece de autonomía de la voluntad, llegando, incluso, considerarse un “culpable” y “merecedora” de las Atrocidades que PADECE permanentemente.

IV º .- IV º .- LA HABITUALIDAD ES LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

De todo lo dicho, se deduce que coincidimos, parcialmente, con la Legislación Vigente en que es fundamental concepto de habitualidad en la violencia contra la mujer. Entendiendo, por eso, que la misma existe, tan solo, realmente, Cuando la conducta Agresiva ya se diferencia y distingue por su Continuidad y no por sus consecuencias.

No olvidemos que esta Continuidad, esta habitualidad, de acciones que usurpan la personalidad de la mujer nunca se producirá en las fases iniciales consecutivas y del complejo Proceso descrito[36]. Y es que la “habitualidad” (Y muchas veces la PERMISO) es esencial y casi la única diferencia de esta violencia Respecto de los otros tipos de violencias “domésticas”, “familiares” o “sociales” que indicábamos al principio. Pues bien, esta habitualidad requiere siempre dos facetas principales:

Un Logra) Eliminar, de modo continuado y permanente, la libertad de la Víctima para actuar con autonomía o para poner fin a la situación. Sobre esto hay sobrados estudios, por lo que obviaremos el análisis de esta específica Coerción de la Libertad Personal de la Víctima[37].

B) permite, de forma relativamente fácil, Algún grado de percepción por Terceros de la situación de maltrato. Este era el punto central y fundamental de nuestro análisis del epígrafe II º .- II º .- I º.[38].

V º .- UNA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Nadie, con sentido común, Puede permitirse criticar una Ley elaborada por los LEGITIMOS Representantes del Pueblo Español, sin aportar Algún tipo de alternativa. Por ello, además de lo ya dicho, desde nuestro modesto punto de vista, el tipo penal de la “Violencia contra la Mujer” se definiría Mediante un artículo en el Código Penal con un contenido similar al siguiente enunciado, inventado por el que escribe:

“1 º .- El que Mediante una conducta, fingimiento o actividad, desarrollada en el tiempo, La Voluntad alterare o la Capacidad de obrar de una persona unida por él una Cualquier tipo de Vínculo emocional Será castigado con la pena de seis meses un cuatro años de prisión.

2 º .- Si la conducta anterior llegara un Producir Cualquier tipo de Limitación O PERJUICIO en los Derechos de la Víctima, evaluables según el criterio que Corresponda, la pena se impondrá en su grado medio.

3 º .- La pena se impondrá en su grado máximo si la conducta referida primeramente impidiera Limitar o, de forma patente, la Posibilidad de denunciar los hechos o los perjuicios causados, una de Los Mismos de la victima.

4 º .- Todo ello Sin perjuicio de la pena que correspondiera por las coacciones, lesiones u otros Daños o perjuicios ocasionados en el desarrollo de la conducta referida. “.

III º .- II º .- LOS ELEMENTOS BÁSICOS DE NUESTRA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA DE LA “VIOLENCIA CONTRA LA MUJER”.

Antes de concluir, pero sin mayores explicaciones, pues estamos hablando de un delito que no existe, podemos Catalogar, simplemente, los elementos básicos de nuestra concepción alternativa del tipo penal de “Violencia contra la Mujer” y estos serian:

a) Sujeto activo; varón de la ONU.

b) sujeto pasivo o Víctima; una mujer relacionada con él por su Agresor Cualquier tipo de Vínculo emocional.

c) Conducta típica; dominio Arbitrario y egoísta, pero sin una Expresa y Oposición por parte potente de la Mujer, de la Capacidad de obrar y de aspectos fundamentales de su personalidad y su libertad.

d) Iter criminis; Una conducta Compleja y desarrollada en el tiempo, que altere la voluntad “o la Capacidad de obrar de una mujer que Incluya Las Tres Fases del epígrafe IV º .- III .- º, de este escrito.

e) Bien jurídico protegido; la personalidad de la mujer, en su conjunto total y en la concepción propia de los “Derechos Humanos”.

f) Dolo; Voluntad planificada tendente al apoderamiento de la libertad de una mujer de forma habitual, sin que, necesariamente concurra un resultado de lesión física o psíquica.

g) Culpabilidad; evaluables en la apreciación de la Existencia de un nexo causal entre la conducta criminal y la Limitación de la personalidad de la mujer.

h) Formulación jurídica; Estaría encuadrado Dentro del Capítulo II del Título VI del Libro II del Código Penal.

VII º .- CONCLUSIONES.

De todo lo expuesto queda claro que opinamos que se hace Necesaria, con El debido respeto, una inmediata reforma legal o, mejor dicho, una reforma del Código Penal, ya que ni tan Siquiera la denominación de la vigente nos parece correcta, insistimos que con El debido respeto[39], En todo lo referente a la Violencia contra la Mujer. La nueva Legislación en bien poco se habrá de parecer a la real, empezando, como hemos avanzado, Porque no consideramos Necesaria ninguna normativa ajena al Código Penal, sino que, más bien, una reforma Dentro del Capítulo II del Título VI º º º del Libro II del Código Penal vigente y con la Eliminación de los actuales “Juzgados de Violencia de Género”.

Hay que frenar este fenómeno delictivo en España y, recordemos que, de hecho, el Gobierno ha tenido que Reconocer, una Través de la Vicepresidenta Primera, Doña María Teresa Fernández de la Vega, Que la Ley de Violencia de Género “No ha sido SUFICIENTE. Se Ha Hecho mucho, pero no ha sido suficiente”. También recordemos que el Ministerio que dirige Doña Bibiana Aido Almagro, Ha señalado que la violencia de género es el “Símbolo más brutal de la desigualdad, y que se encuentra fundamentado en un patrón de conducta que situa a la mujer en una Posición de supeditación o Sometimiento al hombre”. Y hay algo que ya nos parece más grave es y que, en vez de meditar sobre el fracaso, reconocido, de la Ley Resulta que, para solventarlo, se está llevando A una Cabo Campaña de publicidad-otra más-con la que el Gobierno de España, en concreto, el Ministerio de Igualdad, piensa acabar con la violencia de género y que “Tiene un costo de 4[40] millones de euros y Estará presente hasta finales de 2008 en televisión, prensa y radio de“, En palabras de la señora Ministra.

Aclarémonos, si una Ley Resulta ser un fracaso ¿qué continuar?:

a) modificarla o

b) Hacer una Campaña de Prensa[41].

No es mi voluntad, pero, de nuevo, vuelvo una discrepar, ya no con el Poder Legislativo o el Judicial sino que, en esta ocasión, con el actual Gobierno. La Ley es una herramienta al servicio de la ciudadanía y si la herramienta falla, creo que lo que no procede es convencer a la ciudadanía de las virtudes de la Ley, sino que, ir a La raíz del problema y cambiar la Ley.

Y es que parece olvidarse algo tan simple como que, sí todos estamos sometidos al Imperio de la Ley, tambien es cierto que toda Ley está sometida al Imperio de la Razón.

RAMÓN MACIÁ GÓMEZ

Magistrado Jubilado

themis@ramonmacia.com

www.ramonmacia.com


[1] En la acepción médica de la palabra “genero”,, Es la “… subdivisión de una familia de animales o Según el Diccionario Médico Mosby plantas. Un género Suele estar compuesto por varias especies relacionadas Intimamente, género Aunque el Homo sapiensTenga sólo una: el ser humano … “y la palabra” sexo “se define como la” … Clasificación es macho o hembra Basada en Numerosos criterios, entre ellos las características anatómicas y cromosómicas … “.

[2] En la acepción gramatical de la palabra “género”, El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que es la “… Clase A La Que Pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el Hecho de concertar con él una forma y, una sola generalmente, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra … “o bien” … Conjunto, grupo con características comunes: género humano … “o bien”. .. que accidente gramatical Indicaba el sexo y hoy que clasifica los sustantivos, adjetivos, pronombres y artículos en masculino, femenino y neutro … “. Respecto a la palabra “sexo”, dice Diccionario El mencionado es que “… La Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas …”, o bien la” … Condición orgánica que distingue al macho de la hembra en los seres humanos, Los Animales y las Plantas: sexo masculino, femenino … “.

[3] En contra de nuestra opinión, Para algunos la “Violencia de Género” es con la se Aquella Intenta perpetuar el sistema de jerarquías impuesto por la cultura patriarcal.

[4] Dicho en otras palabras; Una mujer Pertenece al “género humano”, y al “sexo femenino”.

[5] Y, en Algunos casos, Dentro de estas dos únicas categorías, Encontramos los conceptos de homosexual o de lesbiana, que no se refieren al sexo, sino a la “orientación sexual”.

[6] Véase Ley Orgánica 1 / 2004, De 28 de diciembre, De Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

[7] En el Derecho Español, curiosamente, es tambien Vinculante La “Declaración para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” de la Asamblea General de las NACIONES UNIDAS, Resolución 48/104 de 20 de diciembre de 1993.

[8] En realidad, luna expresión “Violencia de Género” es la traducción del castellano La violencia de género o La violencia de género, Una expresión difundida Raíz del Congreso sobre la Mujer celebrado en Pekín en 1995 por la ONU. En el castellano se documenta desde antiguo un uso traslaticio de género como sinónimo de sexo, sin duda se debe a cierto empeño en puritano que evita este vocablo.

[9] Es decir, que la Ley no Abarca Una de Las Walkirias, Las Hadas, Las Ninfas, las Arpías, Las Brujas oa Calíope, a la que tanto debo, ya sus ocho compañeras, las Musas, las que una, por cierto, su padre, Zeus, trabajos abusivos Impone dominación y su Voluntad. Por ejemplo, la jovencísima Urania tiene que mantener, PERMANENTEMENTE, el equilibrio planetario …

[10] “Violencia Doméstica”, Seria El concepto genérico del que, no necesariamente, pero sí con mucha frecuencia, y La Participación El concepto específico de “Violencia contra la Mujer”.

[11] En el estudio de Claudia García-Moreno, Violencia contra la Mujer, Equidad de Género, este Respecto se afirma que “… para Prevenir y Responder a un problema social como la Violencia contra la mujer ES NECESARIO sus causas y entender. La violencia es un problema que Afecta a las mujeres de todas las clases sociales, de todas las religiones y de todos los grupos étnicos. Al mismo tiempo, las Tasas con las que el problema Ocurre variables hijo de un Través de Factores estos. Es claro qué se trata de un problema complejo y multidimensional y que no existe un solo factor causal, sino que, más bien una interacción de Factores que Operan en NIVELES Distintos (Individuo, familia o Relación, sociedad y comunidad) que Pueden poner a la mujer en riesgo de la violencia o por el contrario, la Protegen Contra ese riesgo … “.

[12] Una revisión reciente de más de 1.000 artículos científicos sobre Violencia contra la Mujer (Heise, Ellsberg y Gottenmuller, 1999) indica que A nivel mundial:

• Entre el 10 y el 50% de las mujeres afirman Heber fÃsicamente sido agredidas por su pareja.

• Entre el 10 y el 25% de las mujeres han sufrido abuso sexual Durante su niñez.

• Entre el 3 y el 20% de las mujeres reportan haber recibido golpes Durante su embarazo.

[13] Resulta asombroso que la reacción social por Delitos Cometidos contra Menores, de etiología Próxima A LOS Tratamos que, sean de acreedores una respuesta diferente diametralmente social.

[14] En fecha 12 de marzo de 1.998. El autor de este texto Publicó un artículo en el diario “La Vanguardia”, bajo el título de “” El Encubridor, que se podria encontrar en las hemerotecas.

[15] Al menos, así es lo que piensa El autor de estas líneas, ya que ello dotaría de congruencia al Código Penal, si se tiene en cuenta lo DISPUESTO en el artículo 301 de dicho texto legal y sobre todo en su artículo 451. No olvidemos que el último de los artículos citados se dice que “… Será castigado con la pena de prisión de seis meses a las tres años el que, con conocimiento de la comisión de un delito … … Hecho el que Encubierto mar Constitutivo de delito … … Contra las personas … …. u homicidio … “.

[16] Sin embargo, al menos para el premiado con el Nobel antes citado y para este autor, esto NO PUEDE NI Debe Seguir Siendo así.

[17] Véase el epígrafe V º – De este texto.

[18] Sin valor científico alguno hemos examinado 14 noticias como la definida y, en 9 de ellas, aparecia alguien que manifestaba Tener Algún conocimiento de gritos, peleas, borracheras o lesiones, potencialmente relacionados con el resultado letal, que constituía el núcleo de la noticia.

[19] Seguimos aquí las conclusiones acreditadas del Catedrático de Ciencias Neurológicas de la Universidad de Stamford, el Sr. Robert Sapolsky.

[20] Que, para colmo, aparentemente, parecerá Como buscado o provocado por ella, cosa incierta ya que es “Víctima” de su activado Sistema Nervioso Autónomo.

[21] Resulta, francamente, cruel El lenguaje Cuando habla de “pareja sentimental”, refiriéndose que un varón de la ONU, petentemente, ha acreditado que, es ni “pareja”, ni tiene “Sentimientos”, aparte de los agresivos y uxoricidas. Que alguien, por favor, con autoridad en los medios periodísticos, vete estas palabras, En cualquier Libro de Estilo.

[22] En el artículo 1 de la Declaración para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, a la qué se refiere la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 48/104 del 20 de diciembre de 1993.

[23] Aunque Resulta que, paradójicamente, el texto de la ONU transcrito, como norma jurídica vigente en España, habla de “sufrimiento sexual” o “vida pública”, como Aspectos de la Violencia contra la Mujer.

[24] Dicho el artículo 172 del Código Penal En su Integridad dice que “… El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere un otro con violencia hacer lo que la ley no prohibe, o le compeliere un Efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto [24] Será castigado con La Pena de Prisión de seis meses a las tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la Coacción o de los medios empleados … … Cuando la Coacción ejercida Tuviera como objeto Impedir el ejercicio de un derecho fundamental se le impondrán las penas En su mitad superior, salvo que el alcalde de Hecho Tuviera Señalada pena en otro precepto de este Código … … 2. El que de modo leve coaccione a quien sea o haya sido su esposa, o mujer que este o haya estado Ligada él por una análoga Una relación de afectividad, aun sin convivencia, Será castigado con la pena de prisión de SEIS MESES A un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, En todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año un día ya tres años, así como, Cuando el Juez o Tribunal lo estime Adecuado al interés del menor o Incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad , tutela curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años … … Igual pena se impondrá al que de modo leve coaccione A Una persona especialmente vulnerable que Conviva con el autor … … Se impondrá la pena en su mitad superior Cuando el delito se perpetre en presencia de menores, o Tenga lugar en el domicilio común o en el domicilio de la victima, o se Realice quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código o una medida cautelar o de seguridad de la Misma naturaleza … … No obstante lo previsto en los parrafos anteriores, el Juez o Tribunal, razonándolo en sentencia, en atención a las circunstancias personales del autor ya las concurrentes en la realización del Hecho, podra imponer la pena inferior en grado …. ”

[25] El firmante ha sido Magistrado de Instrucción Durante casi 20 años y, subjetivamente al menos, Así lo ha Podido constar en infinidad de ocasiones.

[26] El psicólogo Jorge Corsi, Entre Diferencia;

a) Violencia física,

b) Aislamiento y abuso social,

c) Abuso ambiental,

Abuso económico d),

e) Conductas de dominio y control.

f) Control por medio de amenazas,

g) Abuso verbal y psicológico,

h) Violencia sexual,

i) y Abuso ambiental

j) Chantaje emocional.

[27] Según el estudio de Inés Alberdi y Natalia Matas, Citado más adelante, “… se considera violencia sexual La que se ejerce contra el cuerpo de la mujer a la que Supone una vez Agresión física y un ultraje psíquico Fundamentalmente que atentan contra la libertad sexual de la persona. La violencia sexual incluye Todas las formas de Agresión que suponen la Utilización del cuerpo de las mujeres contra su voluntad “. Tradicionalmente se han entendido como Delitos contra el honor y sólo recientemente se han visto como Delitos contra la libertad de la mujer … ”

[28] A este Respecto, , Por ejemplo véase la siguiente dirección de la página web de la que hemos sacado los términos anteriores; http://www.monografias.com/trabajos14/personalidad/personalidad.shtml

[29] Se entiende, Fácilmente, lo que queremos decir, Si recordamos esa conducta, tan frecuente y conocida, qué consiste en que el varón a la mujer Impone una determinada forma de vestir, y aparentemente, no saca beneficio alguno de ello, pero, en la realidad, si que Logra su Objetivo penal; Hacerse dueño de la personalidad de una mujer. “La yerba mate Porque era mía …“.

[30] Si miramos detenidamente todos los términos Utilizados vemos coinciden que, inexorablemente, en la intrusión en la “personalidad” de la mujer. Y, otro factor a destacar es que en el pasado, y en Algunas culturas actuales, la “defensa del honor” Justificación formas aberrantes de violencia por parte del varón hacia la mujer de la familia que ha Cometido alguna “falta”.

[31] La violencia doméstica. Informe sobre los malos tratos a mujeres en España. Inés Alberdi y Natalia Matas. Colección de Estudios Sociales, Número 10. La Fundación “La Caixa”.

[32] Es más, nos atrevemos un Considerar que la “pareja” se fundamenta en la complementación y en la sana Discrepancia, Cuyo fruto saludable es la amplitud de ideas y conceptos que se generará en ambos, Adecuado Mediante el contraste de pareceres.

[33] En nada nos sorprender Debe La estructura comisiva que exponemos de este delito, pues es muy similar, por ejemplo, al de la estafa, que se configuraciones con múltiples acciones, con un dolo específico (ánimo de lucro) y con un resultado propiciado por la propia victima de la estafa , Cuya Voluntad ha sido viciada por un engaño.

[34] Doña Leonor Walter, Profesora de la Nova Southeastern University de la de la de la de la de la de la Florida es autora de textos tan cualificados como, por ejemplo “Las mujeres maltratadas y la terapia de supervivencia: Cuestiones para los terapeutas y de las mujeres maltratadas”. Sobre sus actividades, véase, por ejemplo la siguiente página de Internet; http://www.feafes.com/FEAFES/Convocatorias/Capitulo1465/Curso+Instituto+Salud+Carlos+III.htm

[35] Por ejemplo, inesperadamente, que era el novio modélico DE LAS NACIONES UNIDAS, Después del casamiento, se nos Aparece como un déspota, de Cuya Existencia su reciente Cónyuge no podia ni imaginar en la peor de sus pesadillas.

[36] Esos PREVISTOS ni Serian actos esporádicos ni queridos, en la “voluntad del penal, que busca dominar la voluntad, realmente como su única meta.

[37] Luis Rojas Marcos, psiquiatra de reconocido prestigio internacional, publicó en 1995 “Las semillas de la violencia” que, en su capítulo primero, Refleja perfectamente la evolución y los cambios drásticos en la concepción de la violencia familiar.

[38] Es decir, si bien el Agresor no Publicita nunca su conducta, tampoco adopta las Medidas necesarias para que la misma sea imperceptible, como hace Cualquier otro delincuente y, por ejemplo, Cuando la mujer tiene un ojo Amoratado, fruto de un puñetazo, Permite que salga a la calle y que cualquiera lo vea , alguna Preocupación pecado, punto este que se entiende si se parte de la base de que ya se considera dueño de la personalidad de la mujer. Las Agresiones, por ejemplo no acontecen ni en silencio ni en lugares discretos, es este un Hecho con diferencial Respecto a Cualquier otra pelea o Agresión entre dos personas.

[39] A este respecto el ya mencionado estudio de Inés Alberdi y Natalia Matas sostiene que “… las Asociaciones de Asistencia jurídica a las Víctimas de Malos tratos reiteran La necesidad de que los Agresores sean procesados y Castigados Conforme a sus acciones, de Manera proporcional. Esta es la Manera de Establecer Respetar y hacer justicia en nuestra sociedad unas reglas del juego que no favorezcan una Aquellos que intentan imponerse sobre las mujeres de modo violento. Sin embargo, aun en casos de Delitos en los que las penas han sido REFORZADAS, ninguna solución es fácil ni demasiado halagüeña para las Mujeres Víctimas de Violencia. En la Mayoría de los casos, por Lo Que Las Mujeres Víctimas DeSean encima de todo es salir lo antes posible de una situación insostenible. El proceso legal al que se Enfrentan las Mujeres Víctimas de malos tratos es actualmente muy complejo. A continuacion comentaremos Algunos Factores Dificultades que añaden al tratamiento judicial de los casos de violencia … … Por otra parte, para una mujer no es fácil denunciar su situación, ya que en muchos casos teme la posible reacción de su compañero las REPERCUSIONES Y también una que Pueda Tener denuncia sobre él o sobre la familia entera. Está atrapada en una situación subjetiva en la que la denuncia no parece ser una solución, sino que, más bien un peligro mayor. Esto se confirma en el Hecho de que muchas mujeres agredidas acudan antes de Las Naciones Unidas LOS Teléfonos de urgencia y Asociaciones de ayuda Que a Comisarías de Policía y que sólo una pequeña Proporción de mujeres maltratadas termine poniendo una denuncia. Se estima que mucho menos de la mitad de los casos se denuncian … “.

[40] Muy poco presupuesto si se tiene en cuenta Laurence que UN ESTUDIO DE Yodanis Godenzi de 1999 y concluía en que en los Estados Unidos los costos de la Violencia contra la mujer oscilan entre los 10.000 Millones de dólares anuales en Pérdidas directas hasta los 67.000 millones por año en Pérdidas totales (según valoración de Y Spalter-Roth, en 1996). En Suiza, el cálculo del costo directo anual de la violencia en el seno de la pareja se cálculo en los 409 millones de Francos Suizos.

[41] Por cierto, Dicha campaña publicitaria se basa en la expresión “Tolerancia Cero”, Pues bien, con todos los respetos, opino que ante los intolerantes, los Incapaces de oír a la otra parte, sólo cabe un respuesta: “Tolerancia Cero” y, por ello, diálogo, palabras siempre, nunca silencios o las ideas absolutas, indiscutibles e impuestas … ¿Alguien ha pensado que en la maldad Puede Acumular la mente de un Agresor Cuando captara que, “por culpa de su Víctima”, es rechazado socialmente?